El senador salteño logró introducir modificaciones a una polémica ley. Los cambios le valieron felicitaciones de kirchneristas y opositores
La Ley de Abastecimiento propuesta por el kirchnerismo prometía traer un fortísimo debate a la Cámara Alta. Con el rechazo de la oposición y de muchos sectores aliados a la presidenta, Rodolfo Urtubey encaró la difícil tarea de modificar el proyecto para sumar consensos, y lo logró.
Tras los cambios propuestos por el salteño, los socialistas y radicales vivaron las modificaciones y agradecieron su incorporación, aunque aclararon que no acompañarán a la norma en el recinto. Lo que si logró Urtubey fue unificar la opinión de los aliados, que le permitirá al oficialismo obtener una victoria en la Cámara alta.
¿Encontró una oposición muy fuerte en el seno del bloque para incorporar modificaciones a la ley de abastecimiento?
No, no, la verdad que, por el contrario, encontré una predisposición muy buena para introducir cambios, porque había una voluntad de mejorar el proyecto. A su vez había una indicación clara de la presidenta de la Nación en el sentido de que el debate en el Senado debía servir para enriquecer el proyecto. Ese fue el sentido de la convocatoria tan amplia que se hizo a todos los sectores de la producción, a las cámaras empresarias y a las asociaciones de consumidores. En todo caso, creo que este debate fue un impulso importante para darnos cuenta que había que introducir modificaciones a este proyecto.
Pichetto lo señaló a usted como el que impulsó y redactó los cambios ¿por qué se avocó a esa tarea?
Porque yo, realmente, del estudio del proyecto advertí la necesidad de ser mucho más preciso en las conductas que motivaban la intervención estatal. Me parecía que, siendo los actos de intervención total importantes, teníamos que tener muchísima precisión y prolijidad en definir cuáles son las acciones que motivan esa sanciones. En ese sentido, el proyecto original del Poder Ejecutivo tenía una redacción bastante ambigua y amplia y no satisfacía este requisito de poder definir esta conducta, me parecía que a los efectos que el proyecto salvaguardara todas las garantías constitucionales. El principio de legalidad indica que no se puede sancionar a nadie si no se define previamente la conducta que será plausible de la sanción, ese fue mi aporte principal que creo que modificó estructuralmente el proyecto y le dio un sesgo mucho más garantista.
¿La modificaciones le dan más garantías a los industriales y empresarios, algo que venían reclamando desde que se propuso el proyecto?
Yo creo que estas reformas acortan muchísimo la posibilidad de discrecionalidad por un lado, porque se describe la conducta de manera muy concreta. Segundo, porque le confieren al juez que va a examinar la racionalidad de la medida tomada -en caso de que el sancionado no estuviera de acuerdo- un indicio confiable para analizar si la conducta descrita en la norma es la que se ha verificado a la hora de poner una sanción.
¿Cree que a UIA, o algún sector de la entidad podría aceptar la norma tras las modificaciones?
Yo no sé si va a aceptar la norma, nosotros hicimos un esfuerzo muy grande. Yo creo que se ha hecho una ley de abastecimiento lógica y razonable como existe en muchísimos países desarrollados del mundo. Creo que el rechazo tiene un sentido mucho más ideológico que práctico, porque existe una necesidad de ordenar algunas situaciones en beneficio de los grandes consumidores y las grandes comunidades, que son las destinatarias de esta ley, sin provocar un perjuicio en la producción.
¿Excluir a las Pymes de la clausura definitiva puede ayudar a que ese sector acompañe a la ley?
Te corrijo, se excluye a las Pymes de toda la aplicación de la ley. Esto significa que en Salta, el 90% de las empresas quedan excluidas de la aplicación de la ley. Han sido aportes de las cámaras que agrupan las Pymes, que han hecho un pedido expreso en este sentido. Creo también que, con muy buen criterio, ha sido receptada por los autores del proyectos y por el resto de los senadores. Eso, sumado a la necesidad de autorización judicial para las clausuras y las inhabilitaciones, ha sido otro avance importante.
¿Cree que la ley va a pasar el control de constitucionalidad cuando los industriales empiecen con las presentaciones judiciales?
Estoy seguro que sí y explico el por qué: los jueces pueden examinar la constitucionalidad de la ley en los casos concretos de su aplicación. Van a examinar la constitucionalidad cuando se aplique la norma y la empresa que invoque que ha habido discrecionalidad en la medida. Dudo que, en abstracto, algún juez pueda decir a priori si la ley es discrecional, porque eso va a depender de cómo se aplique. Se puede aplicar bien o se puede aplicar mal.
Yo le cuento que nuestro gobierno la va a aplicar bien, pensando siempre en el bien común. En ese momento, un juez podrá decir si fue bien o mal aplicada. Yo creo, resumiendo, para que quede claro en los lectores que no son técnicos del Derecho, que la constitucionalidad de la norma se verá en cada caso concreto de la aplicación de la ley.
En el ámbito estrictamente político ¿las modificaciones alcanzan para tener el apoyo de algún sector de la oposición
Yo creo que en el Senado no. Lo que hemos conseguido, justamente, con estas modificaciones es que se ampliaran muchísimo las firmas en el dictamen por parte de sectores políticos aliados, sobre todo de partidos provinciales. Ello ha generado un consenso que nos va a permitir aprobar la norma con holgura cuando se vote en el recinto. Es decir que hemos ampliado la base de consenso.
No creo que los opositores apoyen. La UCR, a través de Gerardo Morales, se congratuló con las reformas hechas, manifestó su agrado por el hecho de que se hicieron esfuerzos por mejorar la norma y a su vez por la flexibilidad del Poder Ejecutivo y sus funcionarios, que estaban en el momento del debate. Pero, por razones políticas, han decidido no apoyar la norma.
Gerardo Morales y Rubén Giustiniani agradecieron los cambios, pese a que repitieron que no iba a acompañar la ley ¿Eso quiere decir que, al menos sobre el final del ciclo, se está encontrando el camino de conciliación que piden muchos argentinos?
Estamos trabajando en ese sentido. En mi caso, yo trabajo constantemente para buscar los acuerdos. Por ejemplo -pese a que no tiene mucho que ver con el caso que veníamos hablando- la semana que viene en la comisión de Seguridad y Narcotráfico, que yo presido, estamos sacando un dictamen con el consenso de todas las fuerzas políticas, creando una norma muy importante para la lucha contra el narcotráfico. Este proyecto establece que se puedan incautar los bienes producto del narcotráfico en cualquier momento del proceso, sin tener que esperar a una sentencia que nunca llega, porque no se puede encontrar los autores o porque prescriben las causas, entre otros motivos. Este es un ejemplo, muy concreto, de cómo pueden trabajar en conjunto con todas las fuerzas políticas cuando hay cuestiones como seguridad y narcotráfico que, obviamente, trascienden las fronteras políticas.
A medida que se acerque el final del gobierno de Cristina Kirchner ¿se va a hacer más difícil conciliar normas con la oposición?
No, creo que no. Yo puedo hablar por mi experiencia en la Cámara de los últimos meses, yo no he tenido problemas ni dentro de mi bloque ni con sectores de la oposición. Y esta es una práctica que debería quedar instalada para siempre.
Va a ser imposible juntarse a comer un asado con su hermano José (Urtubey, vicepresidente de la UIA) y no pelearse este fin de semana
(Risas) No, no nos peleamos. Con José hemos tenido posiciones diferentes, pero en definitiva lo que cuenta es la buena fe a la hora de sostener posiciones de acuerdo con las ideas que uno tiene. Me parece que, de alguna manera, somos conscientes todos de la necesidad de tener un país con muchos productores y con muchos consumidores. Necesitamos productores chicos, medianos, grandes, productores nacionales, extranjeros, de materias primas, de manufacturas. En fin, mientras más productores hay, más y mejores bienes hay para los argentinos y para exportar y compensar el gasto que supone exportar bienes de otros países. En eso estamos todos de acuerdo, todos queremos un país de productores y trabajadores, si hay productores hay bienes y si hay productores hay trabajadores.




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