Los improvisados tours fotográficos por las zonas de la desgracia ya exaspera a los rodeínos.
Las calles ya lucen sin el lodo entremezclado con piedras y palos que fue parte del paisaje rodeíno un par de semanas. Y las máquinas pesadas continúan removiendo peñascos incrustados en las márgenes del río Ambato.
Pero la angustia por las 13 víctimas fatales y la mujer desaparecida no amaina. Sino todo lo contrario: recién ahora los lugareños dejan aflorar el “estrés post traumático” que los invade, principalmente, en horas de la madrugada.
La tristeza generalizada de los pobladores estables es un común denominador: un sentimiento que se mixtura con bronca y resignación. Para todos ellos, algo cambió.
Sin embargo, una luz de esperanza, expectativas y ansiedad contagiosa se posa sobre la visita de la Virgen del Valle. Hoy a las 10 llegará la inmaculada imagen a la villa. Tras una recorrida por diferentes lugares del pueblo llegará en procesión hasta el mástil, donde a las 17 se oficiará una misa.
“Estamos esperando a la virgencita para que nos ampare y nunca más vuelva a repetirse una tragedia igual. Necesitamos estar en paz; que todo sea como antes”, sostuvo a El Ancasti una vecina ambateña que con voz quebrada y ojos humedecidos no puede emitir ni una palabra más. Respetuosamente se aleja y pide disculpas -con un simple pero entendible gesto corporal- por no poder continuar dialogando.
Tours fotográficos
Hay algo que enfurece a todos los pobladores por igual. Son los incesantes “tours fotográficos” que se repiten todos los días e intensifican durante los fines de semana.
Con cámaras fotográficas de todo tipo o celulares, visitantes ocasionales posan delante de los autos destruidos por la creciente. También buscan retratarse en algunas de las casas devastadas por el alud. Y los más arriesgados se paran en el borde del puente arrasado.
Todo forma parte de un incomprensivo tours cargado de morbo.
Los rodeínos están “hartos” de ver una y otra vez la misma escena. Solo piden el debido respeto por los muertos. Por esas familias que quedaron diezmadas. Una muestra de piedad, de entender el dolor ajeno.
Paralizados
Desde el 23 de enero, no solo cambió el paisaje de El Rodeo. Unos pocos veraneantes se quedaron, muchos retornaron a sus hogares. Los comercios bajaron abismalmente sus ventas, las casas dejaron de alquilarse, y hasta se analiza bajar la frecuencia del transporte de pasajeros Rodeo-Capital de 6 a 4, o menos. Es que los minibuses y combis bajan y suben vacíos aveces.
Solo les queda pensar, positivamente, en la temporada 2015.
Reconstrucción
Los pobladores coinciden en que la Municipalidad y el Gobierno provincial están trabajando conjuntamente para recuperar la villa. Y esperan que los trabajos finalicen antes que termine el año.
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