Tras la ceremonia, el Sumo Pontífice saludó a los fieles en la Plaza San Pedro; no hubo homilía, pero dará la bendición urbi et orbi a la ciudad y al mundo desde el balcón central de la Basílica
Cerca de las 9.30 (hora de Roma), el carrillón de la Basílica comenzó a sonar para convocar a la gente a participar de la misa central del año cristiano, en la que se celebra la resurrección de Jesús.
La celebración, que culminará con una bendición urbi et orbi , a la ciudad y al mundo desde el balcón central de la Basílica de San Pedro.
El papa Francisco ofició la misa en solitario, aunque fue ayudado por los cardenales Angelo Comastri y Raffaele Farina.
Al rito, que ha comenzado con el canto del "Resurrexit", asistieron centenares de cardenales, obispos y sacerdotes.
En la misa no hubo homilía, ya que la pronunció el Papa durante la Vigilia Pascual celebrada anoche en la basílica de San Pedro.
Como ocurre desde el año 2000, cuando se recuperó una tradición perdida desde hacía 800 años, en el altar estuvo colocado el icono del Santísimo Salvador conocido como "Acheropita" (que significa no pintado por manos humanas).
Se trata de una de las imágenes más veneradas de la cristiandad y que se conserva en la capilla del "Sancta Santorum" existente en el edificio anejo a la basílica de San Juan de Letrán, donde está la Escalera Santa que según la tradición subió Jesús durante su pasión.
Antes de comenzar la misa, Francisco oró unos minutos antes el icono del Santísimo Salvador.
La plaza de San Pedro estuvo adornada con 40.000 flores, multicolores, entre ellas 20.000 tulipanes de varios colores, 10.000 narcisos de diferentes colores, 3.000 rosas blancas y 300 rosas lila.
Además, un centenar de orquídeas, un centenar de lirios blancos, 500 lirios amarillos, claveles, flor del manzano, así como rododendros, azaleas, magnolias, jacintos, todas ellas procedentes, como ya es tradición, de Holanda.
También estuvo adornada con dos olivos centenarios traídos de la región sureña italiana de Puglia.
El Mensaje Pascual pondrá fin a los ritos de la Semana Santa, la primera del papa argentino, quien mañana volverá a la plaza de San Pedro para rezar a mediodía el Regina Coeli, que sustituye al ángelus en el tiempo de Pascua.
El Papa tiene previsto permanecer en el Vaticano y no tomar algunos días de descanso tras los ritos de la Semana Santa, que ha presidido todos.
Desde tempranas horas de la mañana, la policía romana y la guardia Suiza dieron inicio al operativo que corta el transito en la emblemática Vía de la Conciliazione desde la Vía San Pio X, distante 700 metros de la plaza de San Pedro.
Las medidas de seguridad incluyen detectores de metales en el ingreso a la plaza y por los que deben pasar todos los que quieran ingresar al espacio delimitado por las columnatas.
Si bien la celebración de la Pascua es una de las más multitudinarias que se celebran cada año en San Pedro, este año se esperó aun por más gente: "La elección del nuevo papa y la soleada mañana aportarán en ese sentido", señalan en el Vaticano.
Al igual que sucediera ayer, está previsto que -por la simplificación del ritual- la misa sea un poco más corta que lo acostumbrado, durando cerca de 1 hora y media.
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"NO PERDER LA CONFIANZA"
Ayer, Francisco presidió la misa solemne de vigilia pascual en la basílica de San Pedro para dirigir a la Iglesia Católica al día más importante de su calendario litúrgico.
La inmensa basílica estuvo en la oscuridad durante el inicio, un simbolismo de la oscuridad de la tumba de Jesús antes de lo que los cristianos creen que fue su resurrección de entre los muertos tres días después de su crucifixión.
Alrededor de 10.000 fieles encendieron velas mientras el Sumo Pontífice caminó por el pasillo principal y luego de eso las luces de la basílica fueron encendidas. Francisco, de 76 años, pronunció una simple homilía en que relató la historia bíblica de las mujeres que fueron a la tumba de Jesús, pero que se sorprendieron al encontrarla vacía.
Además, llamó a los fieles a no "temer las sorpresas de Dios", a nunca perder la confianza durante las pruebas y tribulaciones de la vida diaria y, si se han desviado de la fe, que permitan a Dios entrar de vuelta en sus corazones.
"Permitan que Jesús resucitado entre a sus vidas, denle la bienvenida como un amigo, con confianza: ¡Él es vida! Si hasta ahora lo han mantenido a la distancia, den un paso adelante. Los recibirá con los brazos abiertos", dijo en italiano.
"Si han sido indiferentes, tomen un riesgo: no serán decepcionados. Si seguirlo parece difícil, no tengan miedo, confíen en él, estén confiados en que está cerca de ustedes, está con ustedes y les dará la paz que están buscando y la fuerza para vivir como él quiere que vivan", agregó.
Francisco presidió otra tradición de la vigilia pascual al bautizar a cuatro nuevos miembros adultos de la Iglesia provenientes de Italia, Albania, Rusia y Estados Unidos.

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