Una forma de homenajear a la mujer en su día, es poder llevar adelante campañas contra la violencia de todo tipo que éstas sufren cotidianamente y muchas veces en silencio. Por eso, desde el Honorable Concejo Deliberante se decidió invitar a Rocío Gitrat, una joven de 20 años que padeció reiteradas violaciones en su adolescencia por parte de su padre Marcelo Girat, que hoy gracias a su inalcanzable lucha está preso. El objetivo de esta charla abierta a la comunidad, es que a partir de su testimonio las mujeres tomen conciencia de esta situación, que puedan hablar y denunciar sin miedo. Además, se realizó una exposición de cuadros de artistas locales y un nuevo pedido de justicia por Marisol Oyhanart.
Rocío Girat se autodefinió como "una sobreviviente del abuso sexual" y brindó detalles sobre el calvario que pasó durante años. Con una voz suave pero con un testimonio fuerte, Rocío contó que desde los 11 hasta los 17 fue violada por su padre, su "progenitor", así llamado por ella en el trascurso de todo su relato. Se trata de Marcelo Girat, un militar de la ciudad de Mar del Plata, que hoy, está preso en Batán, con 14 años de condena, pero no gracias a la justicia, sino por la lucha diaria que llevó adelante durante años para que el caso tome estado público y ejercer de esta manera una presión social".
"Siempre supe desde la primera violación que yo no iba a vivir así, que yo no elegí vivir así y por ahí tal vez es una diferencia que marco con otras mujeres que se entregan y deciden llevar una vida así. Yo luché para que no fuera así. Desde un principio empecé a dar indicios, ocurrió la primera violación y al mes me escapé de mi casa, inventé un secuestro, tuve intentos de suicidio, mi cuerpo hablaba, y lo que justamente quiero yo, es que se preste atención a esos indicios, porque todos los cuerpos hablan y fundamentalmente, dejar de excusarse bajo la rebeldía del adolescente".
Por otro lado, destacó que este tema atraviesa a todas la clases sociales y pasa hasta en las mejores familias. "Esto no es una cuestión social".
Contó que sus indicios fueron el invento de un secuestro y que los secuestradores dejaron el mensaje que su papá deje de hacer lo que estaba haciendo a partir de lo cual la ven psiquiatra, un ginecólogo que la interna con "presunta violación", hecho que no alarmó a nadie ya que viviendo con el enemigo dentro es muy difícil darse cuenta".
Además, explicó que luego de su primer intento de suicidio que fue a los 13 años, la cambiaron de colegio con lo que la dejaron sin alguien con quien hablar salvo la psicóloga que, como era una paciente en riesgo, recomendó que todo el tiempo esté acompañada por un familiar que justamente era el que la estaba alejando.
"Yo más que hacer responsable a un psiquiatra, a un psicólogo, hago responsable al Estado que no capacitó a esas personas para saber qué estaba pasando. Un psicólogo o un ginecólogo que está observando que hay indicios de que una chica ha sido violada ¿cuáles son las medidas que toman? Ninguna, porque si ellos en ese momento hubieran tomado una medida yo me hubiera ahorrado 4 años de calvario, por eso culpo al Estado que es el que me tendría que haber cuidado. Yo me encontré totalmente desamparada por parte de la Justicia y de la Armada".
"Mi reclamo es muy amplio y va más allá de lo que me pasó a mí, la pregunta es ¿qué hacemos con todas las chicas que me llaman buscando una solución? A mí lo que me pasó ya me pasó, yo soluciones no tuve, las encontré sola en la calle y con los medios".
"Lo que le puedo decir a las chicas es que las amenazas no son ciertas, que hay que dejar de creerles, de perdonar, que esto no tiene perdón, que hablen. Necesitamos a más mamás que observen, a más tías que observen, a más abuelas que observen, porque esto de afuera se ve. Necesitamos más promoción de los lugares a dónde podemos recurrir, porque yo con 13 años no sabía a dónde ir. Lo único que busqué fue escapar y además, necesitamos un refugio, un lugar a donde ir por si no nos creen".
"La amenaza permanente es el miedo, hay que dejarlo de lado, y hablar más allá de los resultados, hay que hablar para liberarse uno, mi mamá es una víctima más de esta situación, Marcelo Girat, siempre contestaba por mí, siempre justificando situaciones y culpando a la rebeldía de la edad".
"Siempre va a estar ese dolor y es una mochila que tenes que aprender a llevar y tratar de buscar canalizar de alguna manera lo que te está pasando, por ejemplo, yo lo canalizo de esta manera, contando lo que me pasó para que las mujeres griten, cuenten lo que les pasa".
Comentá la nota