En el Monumental, a las 19.30, el equipo de Gorosito afronta el desafío de seguir en la lucha por el título frente a un rival de iguales pretensiones
El plantel y el cuerpo técnico de River hicieron una pública convocatoria para que los hinchas los acompañaran en esta instancia tan importante. Esperan un Monumental colmado. Los últimos antecedentes indican que la masiva asistencia de los simpatizantes no fue correspondida con los logros deportivos. Los hinchas no le dieron la espalda a un equipo que no estuvo a las alturas de las expectativas. Contra lo que indica la historia de River, cuyos simpatizantes tenían un "paladar negro" que los llevaba a soltarle la mano al equipo si no ganaba y jugaba bien, ahora muestran una militancia a prueba de sinsabores.
Más allá del pedido de los futbolistas y el cuerpo técnico, no hubo una mayor demanda en la venta previa de entradas. La situación también encierra un riesgo: si el equipo no está a las alturas del apoyo que reclama, esa multitud puede transformar el Monumental en un infierno de tensión y de recriminaciones.
En medio de tantas dudas, Gorosito transmitió certezas en lo relativo a la formación, que está confirmada desde el jueves. De alguna manera, el esquema se parecerá al que utilizaba Simeone (4-2-3-1). Fabbiani deja la titularidad e irá al banco. El mayor aporte del mediático delantero no fue cuando actuó desde el comienzo, sino cuando ingresó en las segundos tiempos. También estará entre los relevos Marcelo Gallardo, cuya condición física no le permite disputar más de 30 minutos. Gorosito vuelve a confiar en Rosales, que en los últimos meses desaprovechó muchas oportunidades.
Lanús llega precedido por una merecida fama de buen equipo, aunque desconcierta un poco con los resultados. Viene de ser sorpresivamente goleado por Estudiantes y ya acumula cuatro derrotas; es el único conjunto que no tiene empates. Hoy deberá cubrir tres bajas considerables: el volante Fritzler y los defensores Hoyos y Graieb.

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