Hay más riesgos de sufrir por la inflación global

Por: Hernán de Goñi

Cuando a nivel local surgen voces de advertencia sobre los riesgos de cebar en exceso la actividad económica, el mensaje muchas veces es visto solo como una hipótesis exagerada, que incluso queda diluida frente a los efectos colaterales positivos (en materia de empleo y recaudación, por ejemplo) de un país que marcha en alta velocidad.

Pero lo que hay que tomar en cuenta es que cuando en el mundo asoman problemas, el margen de maniobra que tienen las autoridades para ajustar el rumbo se reduce fuerte.

Cuando el precio de las materias primas tuvo aumentos inéditos, el Gobierno no se preocupó demasiado. Todo lo contrario: la posibilidad de manejar la oferta interna de granos, por ejemplo, le quitaba fuerza al impacto, y al mismo tiempo, los mayores ingresos le daban más combustible al Estado para gastar.

Hoy la crisis libia le está poniendo presión al precio del petróleo y sus derivados, un producto que la Argentina importa en cantidad creciente. Esta tendencia ya se hizo notar en el achicamiento del saldo comercial y explica parte de la movida oficial para detener el flujo importador y la absorción de reservas.

El mundo puede entrar en escenario de incertidumbre. Hay países que están circulando con las balizas encendidas. Lo que nadie recomienda hacer, es acelerar por la banquina.

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