Mientras todo el fútbol nacional se juega sólo con público local, Daniel Scioli y Julio Grondona anunciaron que en Mar del Plata entran todos.
Una decisión insólita, como la mayoría que se toman respecto a la violencia en el fútbol, tomó forma cuando se reunieron el gobernador bonaerense Daniel Scioli, el presidente de la AFA Julio Grondona, el secretario de deportes de Buenos Aires Alejandro Rodríguez y el responsable de Torneos, Alejandro Burzaco.
No hay una explicación lógica para decir que cuando en enero la pelota vuelva a rodar como en todas las temporadas estivales en Mar del Plata, las tribunas podrán estar pobladas por hinchas de los dos equipos que se enfrenten. Lo que debería ser normal, se vuelve incomprensible cuando ya confirmaron que hasta final de año se jugará únicamente con público local para prevenir que haya enfrentamientos de barras bravas y el fútbol se vuelva a empañar por la violencia.
Sin embargo, y sin ningún tipo de explicación de las medidas que harán que algo cambie, anunciaron que los partidos se jugarán con público “local” y “visitante”. En realidad, es una forma de decir, ya que el escenario es neutral, y sólo se pone ese rotulo por una cuestión de formalidad a la hora de completar las planillas.
De esta forma, cuando los equipos grandes del fútbol argentino se enfrenten en el tradicional Torneo de Verano, se volverá a vivir la gran fiesta en las tribunas y recién ahí se verá si la decisión fue acertada o no. Por lo pronto, sin medidas tomadas para desactivar las barras y los “hinchas caracterizados” siendo dueños de la popular en cada partido, ya dieron un golpe de timón.




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