El líder libio lanzó una sangrienta ofensiva para aplacar la rebelión y seguir en el poder. Anoche, en una fugaz aparición televisiva, confirmó que está en Trípoli y no en Venezuela
El líder libio Muammar Gaddafi, en el poder desde hace 41 años, demostró ayer que está dispuesto a dar una batalla cada vez más sangrienta con tal de aferrarse al poder, al ordenar a aviones del Ejército abrir fuego contra los manifestantes que desde hace varios días piden en las calles la caída del régimen. Como consecuencia de los bombardeos en Tripoli, la capital de Libia, al menos 250 personas murieron, según informó la cadena de televisión qatarí Al Jazeera. Anoche la situación en esa ciudad era de máxima tensión con cadáveres tirados en las calles y continuos disparos que se oyen en varios barrios de la ciudad, entre ellos de proyectiles de artillería pesada, según constató EFE y señalaron habitantes de varias zonas de la capital. No obstante, esto fue desmentido por Seif elIslam, hijo del líder libio, que afirmó que lo que se bombardeó fueron depósitos de armas situados lejos de las zonas urbanas.
Al cierre de esta edición, Gaddafi apareció públicamente por primera vez desde que estallaron las protestas en el país con una actitud desafiante y un solo mensaje: confirmar que se encontraba en Trípoli y no en Venezuela, como se había especulado a lo largo de todo el día. Nada dijo respecto al río de sangre que dejó la represión de ayer ni respecto a su futuro político.
En una delirante aparición en la televisión estatal de apenas 15 segundos, Gaddafi, conocido por explayarse en sus alocuciones públicas, fue escueto: Estoy en Trípoli, no en Venezuela como afirman esas emisoras televisivas de perros. Lo dijo bajo un gran paraguas y asomándose desde el asiento delantero de una caminoneta.
Quería decirle algo a los jóvenes que están en la plaza Verde (en Trípoli) y quedarme con ellos hasta tarde, pero empezó a llover. Eso es algo bueno, gracias a Dios, afirmó, irónico.
En medio del cerrojo mediático impuesto por el régimen, Al Yazeera difundió ayer fotografías e imágenes de video aficionado de cadáveres mutilados, que, aseguró, pertenecen a civiles asesinados en Bengasi, segunda ciudad de Libia. Facebook se ha convertido en la gran herramienta de la resistencia libia para sortear la censura.
El ministro de Justicia, Mustafa Addeljalil, presentó su dimisión en protesta por la sangrienta represión a los manifestantes.
En las últimas horas comenzó a crecer la sensación de que la supervivencia de un líder que ha dominado el escenario mundial por décadas y controla amplias reservas de petróleo corre un peligro cada vez mayor. (ver aparte)
Un grupo de oficiales de las fuerzas armadas libias emitió un comunicado instando a los soldados a marchar hacia Trípoli, unirse al pueblo y ayudar a derrocar a Gaddafi. Lo mismo había ocurrido en Egipto, días antes de que cayera el régimen de Hosni Mubarak.
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