El crecimiento de la economía tiene que convertirse en desarrollo social. Los bienes del Estado y el uso del poder tienen que ser empleados pensando en el bien común.
Lo que la clase política haga tiene que atender los requerimientos de la gente. Y todos los logros que se anuncian, como los de las mejoras en los indicadores económicos, tienen que trascender la coyuntura y ser el material con el que se construya un mañana mejor. Estos son los conceptos de Salomón Nussbaum, quien durante su diálogo con LA GACETA advierte a la dirigencia que debe tenerse cuidado con el desarraigo y con las migraciones internas desbalanceadas, que parecen ser suscitadas, precisamente, por la desigualdad social.
La identidad, sostiene el rabino de la kehilá ashkenazi de Tucumán, es todo un valor por proteger. Y, justamente, la historia de las diferentes comunidades que integran la sociedad debe ser reivindicada en lugar de ser sacrificada.
"Creo que el mensaje que se debe dar a los políticos es que tienen que sintonizar su accionar con las demandas de la gente. Evidentemente, convertir el crecimiento en desarrollo y ofrecer a la gente una posibilidad de futuro pensando no sólo en lo inminente sino mirando al futuro. Es clave que se pondere la educación y que haya trabajo", manifestó.
"Resulta fundamental trabajar en la consolidación del arraigo en el ámbito propio porque, evidentemente, los centros urbanos se han convertido en un factor de atracción para mucha gente, sobre todo si no tienen trabajo -aseveró Nussbaum-. De hecho, los primeros informes sobre el último censo muestran que en el país hay territorios prácticamente despoblados. Lo ideal es que cada uno pueda desarrollarse en su ámbito y darle a la gente los elementos necesarios para ello, como la tecnología. Gracias a ella no se precisa salir de un lugar para trabajar".
"Hay que afianzar los valores trascendentes de pertenencia, para que cada persona en su fe y cultura pueda prosperar. Debe lograrse que haya un avance y que las personas no deban relegar su legado histórico y pertenencia étnica", puntualizó.
"Es necesario relegar las diferencias y es virtuoso el avance que se ha podido lograr en el pluralismo, lo cual ha derivado en una consolidación de la democracia -destacó-. El diálogo es clave, tanto como la no confrontación".
La identidad, sostiene el rabino de la kehilá ashkenazi de Tucumán, es todo un valor por proteger. Y, justamente, la historia de las diferentes comunidades que integran la sociedad debe ser reivindicada en lugar de ser sacrificada.
"Creo que el mensaje que se debe dar a los políticos es que tienen que sintonizar su accionar con las demandas de la gente. Evidentemente, convertir el crecimiento en desarrollo y ofrecer a la gente una posibilidad de futuro pensando no sólo en lo inminente sino mirando al futuro. Es clave que se pondere la educación y que haya trabajo", manifestó.
"Resulta fundamental trabajar en la consolidación del arraigo en el ámbito propio porque, evidentemente, los centros urbanos se han convertido en un factor de atracción para mucha gente, sobre todo si no tienen trabajo -aseveró Nussbaum-. De hecho, los primeros informes sobre el último censo muestran que en el país hay territorios prácticamente despoblados. Lo ideal es que cada uno pueda desarrollarse en su ámbito y darle a la gente los elementos necesarios para ello, como la tecnología. Gracias a ella no se precisa salir de un lugar para trabajar".
"Hay que afianzar los valores trascendentes de pertenencia, para que cada persona en su fe y cultura pueda prosperar. Debe lograrse que haya un avance y que las personas no deban relegar su legado histórico y pertenencia étnica", puntualizó.
"Es necesario relegar las diferencias y es virtuoso el avance que se ha podido lograr en el pluralismo, lo cual ha derivado en una consolidación de la democracia -destacó-. El diálogo es clave, tanto como la no confrontación".
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