Poco tardaron en el Frente Progresista Cívico y Social en mostrar sus fuertes diferencias. Vilma es líder, Vilma es la que junta los votos. Y punto. Detrás, el caos. Peleas por todos lados, cruces y desconfianza.
La primera dama de Derecho, la esposa del radical joven con futuro nacional, crítica y dura con el abogado socialista universitario de mano levantada, saludando a todos.
Fricciones por doquier en el frente, donde lo único que queda claro es que muchos quieren los pocos cargos circulando en el HCD ahora con Vilma como presidenta.
Muchos por conveniencia, pocos por convicción, Vilma es el pseudo mascarón de proa progre, de una barca variopinta y anárquica. Un verdadero circo, en plena función.

Comentá la nota