La popular ex presidenta asistió a la boda de su hijo en plena campaña electoral.
SANTIAGO, Chile.- Un huracán de reacciones generó durante el fin de semana en Chile el sorpresivo y hermético arribo al país de la ex presidenta Michelle Bachelet, cuando faltan dos semanas para las elecciones municipales, el barómetro de las presidenciales del próximo año.
La directora de ONU Mujeres, que llegó a Santiago durante la madrugada de anteayer desde Nueva York, intentó pasar inadvertida, retirándose del aeropuerto por el sector VIP, pero su presencia fue filtrada a los medios por los pasajeros del avión.
Como si de una inaccesible rockstar se tratase, los medios de comunicación hicieron guardia durante el fin de semana en su casa de la comuna de La Reina, en la precordillera de Santiago, para captar alguna declaración o imagen de la ex presidenta.
¿Sería éste el desembarco definitivo de Bachelet en una nueva aventura presidencial?, se preguntaba todo el país. También se especuló que la médica socialista podría dar señales de apoyo a algunos candidatos opositores para las municipales, dentro de los cuales se cuentan varios de sus ex colaboradores y ministros.
Con el correr de las horas, sin embargo, el entorno de Bachelet confirmó que la ex mandataria sólo estaría de visita por el fin de semana, con el fin de asistir al casamiento de su hijo mayor y padre de su único nieto, Sebastián Dávalos.
Hoy viajará a Lima, Perú, para participar mañana de una ponencia junto con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y la primera dama peruana, Nadine Heredia, entre otras líderes regionales.
Pero la guerra de declaraciones ya estaba desatada. Las primeras y nerviosas reacciones surgieron del oficialismo, que ve impávido cómo Bachelet arrasa en las encuestas para las elecciones generales de 2013.
"Ella, como ciudadana, no tiene inconvenientes en desarrollar y hacer su campaña, dado que estamos en período municipal. Uno siempre espera de los actores políticos, más aún si son candidatos presidenciales, que puedan tener sus opiniones, pero eso depende de la voluntad de ella. Al gobierno no le incumbe decirle lo que debe hacer", dijo el vocero de gobierno, Andrés Chadwick.
"Este alunizaje inesperado responde a un arma secreta de la izquierda", sentenció el senador y presidente de Renovación Nacional, Carlos Larraín.
La tormenta llegó hasta Bahía Coique, en el sur del país, donde el presidente, Sebastián Piñera, disfrutaba de tres días de vacaciones (hoy es feriado en Chile). Interceptado por la prensa a la salida de misa, el mandatario sólo guardó un incómodo silencio ante las insistentes preguntas sobre la presencia de Bachelet.
La oposición, en tanto, acusó al oficialismo de caer en la "histeria y la paranoia".
"Déjenla tranquila. La derecha, que no se desespere, que no se ponga nerviosa, que no se ponga paranoica", dijo el senador democristiano Jorge Pizarro.
"Sin decir una sola palabra, los tiene a todos pendientes de ella. Es increíble la fuerza de mi «mami». No hace nada, calladita, y los tiene a todos preocupados", agregó, con marcada ironía, el también senador opositor Ricardo Lagos Weber.
Fuentes cercanas a Bachelet dijeron a LA NACION que la estrategia de campaña de la ex presidenta contemplaría no formalizar su candidatura hasta el próximo año, en vista de la exponencial popularidad que le reportaron su silencio y esporádicas apariciones.
En carrera
Con elevados niveles de popularidad, Bachelet es la carta fuerte opositora para volver al poder en 2013
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