El impacto de la crisis europea tiene dos alcances: el precio de las commodities que son el grueso de las ventas cordobesas al exterior y el volumen de los envíos industriales a la UE.
Carlos Kesman, ex secretario de Comercio Exterior de la Nación, señala a LA MAÑANA que hay dos situaciones que confluyen y complican al país. Por un lado, una coyuntural, la del conflicto suscitado por la limitación a la importación de alimentos -que la Presidenta negó en España- y, por el otro, la crisis europea. En el primer caso, aunque subraya la “reacción fuerte de todos los niveles”, destaca que en el caso de Córdoba la mayor parte de las exportaciones industriales se concentran en las directas que realizan autopartistas y terminales. “Es difícil proyectar qué puede pasar con la producción de las casas matrices, si cae, golpeará a las cordobesas. Pero no habrá un impacto estructural”, dice.
En cambio, si hay represalias por las restricciones al ingreso de alimentos, el efecto se amplía: entre el 65 y el 70% de las manufacturas de origen agropecuario (MOA) cordobesas va a Europa. “Para el país, el costo de la medida superaría ampliamente el beneficio de tomarla”, apunta y define a Aceitera General Deheza como una de las más afectadas por este conflicto en ciernes que se suma al que ya se tiene con China por el aceite de soja.
Para Ercole Felippa, presidente de ProCórdoba y de la UIC, el mayor impacto vendrá por el deterioro del euro y la revaluación del dólar, que “significará una baja de precios para los principales productos de exportación cordobeses, que son las commodities”. En el caso de las MOI, afirma que el mayor problema podría venir por el lado de Brasil si decide reaccionar con medidas concretas ante la decisión argentina por los alimentos: “Es el principal destino de nuestras ventas y nos complicaría mucho”.

Comentá la nota