Con la expectativa de convertirse en mayoría opositora. Así palpita en febrero el peronismo anti k en el Senado, lanzado a ir "por todo". "Si el arco opositor logra los 37 votos van a tener que cambiar de actitud, dialogar. Y trataremos los proyectos que hoy duermen porque vienen de la oposición", se prepara Hilda Chiche Duhalde.
La pelea de estos días en la Cámara alta, más allá de la cuestión del DNU por el Fondo del Bicentenario, se sintetiza así: "Podríamos ser 37 para cambiar la composición de las comisiones, y tener la mayoría de 8 sobre el total de 15 miembros que integran esas comisiones. Si tenemos 8 miembros, podremos tener dictamen de mayoría, y si logramos dictamen de mayoría, llevamos al recinto los temas que nos interesan", explicó con impecable sencillez Chiche Duhalde sobre qué se discute en estas horas en el Senado.
—Con esta matemática de abroquelar a la oposición, con todas las diferencias políticas e ideológica que presentan los distintos bloques, ¿le están dando la razón al oficialismo que habla de una vocación de bloqueo destituyente del arco opositor?
—No, pero ahora se van a tener que sentar a conversar con nosotros para cada una de las acciones que lleven adelante, explicarnos, por ejemplo, por qué quieren tomar fondos de las reservas del Banco Central. En cada caso la oposición apoyará o no apoyará.
—La experiencia muestra que la oposición no apoyó ninguna de las leyes importantes que impulsó y tramitó el Ejecutivo. ¿La idea es frenar todo lo que llegue de la Rosada?
—Para nada, no estamos queriendo colocarle una mordaza. Lo que pedimos es que el oficialismo busque acuerdos, no imposiciones. Ellos se manejaron sin consultar, imponiendo las mayorías, hasta ahora. Y debieron ser magnánimos, buscar acuerdos amplios. Ahora tendrán que dialogar obligados por la falta de una mayoría.
—¿El peronismo opositor agrupado en el Interbloque Federal tiende a la unificación o a la dispersión?
—Lo veo bien al Interbloque, cada día con una integración más fuerte, aunque posiblemente no estemos todos los peronistas opositores en ese espacio. De todos modos, la oposición en conjunto, el radicalismo, la Coalición Cívica, y los partidos provinciales estamos de acuerdo de que la distribución de cargos en las comisiones del Senado debe respetar la composición de la Cámara, es decir con una mayoría opositora sumando todos los bloques.
—¿Qué hubiera hecho se le tocaba participar en la comisión bicameral que analizó el caso Redrado?
—No hubiera participado. Esa comisión no existió, no llegó a conformarse con los cinco miembros, aunque luego funcione con tres. Julio Cobos se arrogó la representación de los senadores y no tenía facultades para eso.
—En varias oportunidades usted invitó, casi promovió, al senador Carlos Reutemann a que se lanzara a una candidatura presidencial por el espacio del peronismo no kirchnerista. ¿Cuál es su posición actual?
—Que no lo promuevo más. Yo lo elogié en su provincia —en diciembre, en Rosario—, y me contestó de manera muy destemplada. Reutemann es un hombre que está mal o directamente es un guarango, no hay otra posibilidad. Cuando yo lo alenté a la candidatura él tendría que haber dicho «agradezco a la senadora Duhalde, pero yo todavía voy a tomarme mi tiempo para pensarlo». Por lo tanto, yo no lo promuevo más a Reutemann, ahora tengo un hombre para promover a la candidatura que es Eduardo Alberto Duhalde.
—Su marido y usted participaron en las elecciones del 97, 99 y de 2005, y todas las perdieron. ¿Por qué supone que hacia 2011 habrán reconstituido la relación con el electorado de manera de ganarlas?
—Porque usted se olvida de una etapa muy importante, el 2002, cuando fue Duhalde el que puso al país de pie. La historia y también la gente recuerda esa etapa y se lo va a reconocer. Después, bueno, los que hacen encuestas tienen un mirada, pero la política es otra cosa. Duhalde tiene la capacidad y el coraje que los dirigentes actuales no tienen para hacer frente a situaciones tan graves.
—¿Cómo imagina esa alianza con Duhalde encabezando el proyecto?
—Creo que vamos a una recomposición de los partidos políticos, con el justicialismo con sus candidatos, y radicalismo, tal vez en alianza con los socialistas y la Coalición Cívica, tendrán los suyos. Pero vamos a la reconstrucción de los partidos políticos.
—¿Van por el control del PJ?
—La idea es que Kirchner se vaya en el 2011 y no vuelva más a la política.
—¿No le parece una idea voluntarista esperar que Kirchner se vaya de la política?
—No es voluntarista, depende de lo que la sociedad diga. En una interna abierta, simultánea y obligatoria la gente va a votar para que se vaya Kirchner.
—¿Entonces a la nueva ley de partidos políticos, que usted votó en contra, es una buena herramienta para intentar desplazar a Kirchner del PJ?
—Yo creo que la gente va a ir a votar contra Kirchner aunque no comparta las ideas, y después veremos quiénes quedan para la elección general. Pero lo más importante es que Kirchner se vaya del PJ.
—¿Qué rol le asigna a Francisco de Narváez, el candidato que le propinó la derrota más significativa al kirchnerismo?
—Yo diría que De Narváez encarnó en un momento justo el disgusto de la gente, como fue la Alianza en el 97 cuando me tocó perder sacando el 41 % de los votos. Hubo un voto contra Kirchner el año pasado. Por lo demás, De Narváez sabe que no puede ser candidato a presidente porque la Constitución no se lo permite. Es extranjero e hijo de extranjeros, está inhabilitado. Sí, en cambio, podría ser candidato a gobernador.
—¿Como candidato de su marido en la provincia de Buenos Aires?
—No lo sé, es muy prematuro, pero nada está descartado.
—Lo que sí parece estar descartado es un acuerdo con Carlos Reutemann.
—No, eso depende del PJ cuando se reorganice, y se entiende que mi palabra en esa situación no tiene demasiada incidencia.



Comentá la nota