El gobernador Luis Beder Herrera y el intendente Ricardo Quintela acercaron posiciones en un encuentro en el que hubo comida light y dejó, sobre todo para los más interesados en el cónclave, sabor a poco.
De esto se habló mucho en el último tiempo en torno a la relación entre el gobernador Luis Beder Herrera y el intendente capitalino Ricardo Quintela, máximos exponentes políticos de La Rioja. Y en la semana que pasó se propició un encuentro mucho más esperado y anhelado -a todas luces- por unos que por otros.
El anfitrión -la cena se concretó el jueves en la residencia oficial- puso la mesa y pidió un menú light. El invitado se fue prácticamente de la misma manera en que llegó: con sabor a poco. Y de ahí en más se desató el infierno de las especulaciones, de los rumores y de los análisis, tanto de una como de otra parte.
La previa al cónclave había estado signada por una serie de desencuentros entre el bederismo y el quintelismo, que llevó a estos últimos a fogonear intensamente la necesidad de concretar un encuentro entre ambos mandatarios con la firme intención de reconstruir relaciones, atentos a que no se debe escupir la mano de quien da de comer.
Ocurre que hace algunas semanas atrás, el intendente Quintela había efectuado algunas declaraciones que causaron malestar en el seno del bederismo. Esas declaraciones, según afirmaron desde el riñón quintelista, fueron mal interpretadas -el famoso "sacadas de contexto"- por el mandatario provincial y generaron un chispazo que, lejos de calentar, enfrió la relación y que, al mismo tiempo, abrió un paréntesis de cara al futuro inmediato.
En aquella oportunidad, en el barrio 4 de Junio, Quintela acudió a los datos del INDEC para señalar que La Rioja se encuentra entre las últimas provincias del NOA en materia de salarios y justificó así el reclamo de aumento del SOEM aunque, según afirman quienes acompañaban al intendente en esa ocasión, al mismo tiempo el mandatario capitalino aseguró que el Gobernador batallaría como siempre para que esta situación mejore.
Claro que, al parecer, esta última parte del discurso, nunca llegó a los oídos de Beder Herrera, ni de ninguno de sus asesores.
Y si de salarios se trata, a nadie escapa, justamente, el esfuerzo del Gobierno provincial para estar al día con los sueldos, incluso los municipales, en donde la nómina de empleados no deja de engrosarse llamativa e irresponsablemente.
Pero a este primer cortocircuito le sucedieron otros. Las obras para la Capital anunciadas por el quintelismo, hicieron abrir los ojos a más de uno en el Gobierno, ante lo que aparece como un Gobierno paralelo, en virtud de la similitud de los proyectos (paseo cultural).
Y en este contexto, el intendente pidió además que el Gobierno pasara el servicio de agua potable (Aguas Riojanas) y cloacas a la Capital, a raíz de las innumerables roturas de calles. Y no conforme con eso, antes de que Beder Herrera emprendiera su gira minera por Corea y China, Quintela se comunicó para reclamarle que no se olvidara de los recursos para el pago de los Procala, cuestión que recién se concretó a su regreso de Asia.
El pasado lunes, se supo, hubo además un reto de Beder Herrera al ministro de Infraestructura, Javier Tineo por el acercamiento a Quintela cuando fue a la intendencia a coordinar obras de asfaltado.
Como en un superclásico, así llegaban unos y otros. El anfitrión, con la mente puesta en los grandes objetivos a alcanzar antes de fin de año, entre ellos la prórroga de la Promoción Industrial; y el invitado, ansioso por generar un acercamiento que, en definitiva y aunque pocos se animen a decirlo, fue tan light como el menú mismo.
De esta manera se explica que desde la intimidad del quintelismo se haya catalogado a la reunión como "la más normal", en la que no hubo ninguna definición política, en virtud de que también participaron de la misma actores involucrados en el armado político para el 2011 y que aspiran a obtener cargos.
Tal es el caso del diputado provincial Sergio Casas, con la mirada puesta en ocupar el cargo que hoy detenta Teresita Luna, y el diputado provincial Mario Guzmán Soria, que podría recalar en el Tribunal Superior de Justicia, en donde restan aún algunas designaciones.
Desde el quintelismo, pusieron paños fríos además al advertir con firmeza que en ningún momento se planteó desde el sector un escenario de confrontación con el bederismo, por el sencillo hecho de que jamás se activó tampoco un proyecto provincial.
Y con la estrategia de la no confrontación, según sostienen, no hay nadie que pueda hacerles sombra, con lo cual, aseguran respetar a Beder Herrera y su tiempo, lo que bajo ningún punto de vista debe ser interpretado como que el sector podría ceder dos espacios que consideran propios por voluntad del pueblo, como lo son la intendencia capitalina y la senaduría de Teresita Quintela.
Hasta aquí, todo muy conciliador. Sin embargo de la reunión se desprende también otra mirada y es la que tiene que ver con el riñón del bederismo, desde donde trascendió que en el final del cónclave quedaron solos los dos mandatarios -ya sin sus respectivos "discípulos"- y todo indica que no existió la reconciliación que aguardaban los "acercadores".
Y el más complicado, en este sentido, es Quintela, ya que el sector duro antibederista lo critica abiertamente por su posición pacificadora. Por el lado de Beder Herrera, en cambio, la mayoría sostiene que el conflicto entre ambos es inevitable, ya que más tarde o más temprano el Intendente intentará hacer su propio juego reeditando la experiencia del 2007, cuando se dejó tentar por los K y enfrentó a Beder.
También advierten, por otro lado, que el ala blanda Q que procura un acercamiento, mantiene firme la posición individualista y que en la intimidad, también son críticos duros contra el bederismo y la acción de Gobierno. Ya fuera del bederismo y el quintelismo, aunque cercanos a ambos, algunos operadores sostienen que el enojo del Gobernador con el Intendente es palpable y que no sólo cuestionó al mandatario capitalino por las pretenciosas obras que quiere llevar adelante en el tiempo que le queda de gestión, sino que aprovechó la ocasión para pedirle que, en todo caso, se ocupe de recolectar la basura que afea, entre otros sectores, a los accesos a la Ciudad.
El pasado viernes, y en un acto que tuvo lugar en el Jardín de Infantes Nº 50, en el marco de la enseñanza de medio ambiente en las escuelas, el mandatario provincial habría ratificado este último dato al sostener con claridad que "no podemos hablar de ambientalismo -ni de nada- sobre montículos de basura".
Radicalmente divididos
El radicalismo riojano también tiene lo suyo. Y lejos de la apatía de otros tiempos, al menos por estos días mueve el avispero.
Casi coincidentemente con el lanzamiento de la canditatura presidencial de Ricardo Alfonsín, el en ámbito local el diputado provincial Guillermo Galván lanzará el martes un nuevo espacio político denominado Encuentro Cívico.
El sector, según trascendió, no competirá junto a la lista radical, pero si llevará a representantes del partido centenario tanto de Capital como del interior provincial, al tiempo que abrirá las puertas a justicialistas que deseen sumarse.
Lo llamativo es que a la cita no fue invitado el diputado nacional Julio Martínez, de quien desde el sector del diputado provincial aseguran que carece de estrategia y programación política. Y en este mismo sentido, Galván había manifestado ya que el radicalismo no reconoce candidatos a ningún cargo, minimizando así la figura de quien sería la cara sobresaliente del radicalismo en La Rioja.
Galván, se sabe y lo viene demostrando en los últimos tiempos, juega fuerte. Pero los allegados a Martínez también hacen lo propio al asegurar que el diputado provincial en todo caso podría ser candidato por otro partido, ya que, según dicen, para ellos no suma ni resta, si no que es más bien "intrascendente".








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