El resurgimiento de un pueblo centenario

Puerto Deseado, (C).- Distante a 17 Km. de la ciudad portuaria, esta colonia centenaria que tuvo su época de esplendor con el nacimiento del ferrocarril hoy representa una opción para muchas personas que eligieron una vida en pleno contacto con la naturaleza.
Allí hace 30 años Carmen Zizich y Eduardo Dürr, peleando contra las inclemencias del tiempo lograron levantar sembradíos y quintales y hasta una pequeña parcela con pequeños olivos que hoy muestran orgullosos.

La vida del matrimonio se traduce en horarios de riego y en tiempos de poda. "La tierra en este lugar es tan buena que hasta frutillas hemos cosechado con mucho éxito", señala Carmen para añadir que actualmente cuenta con una hilera de melones y sandías que seguramente madurarán tardíamente en enero.

El amor por la tierra los ha llevado a cultivar con devoción todo tipo de frutales que el clima frío de la Patagonia permite. "Tenemos plantas de damascos, manzanas, peras, duraznos, ciruelas, y guindas, porque todas esas frutas se dan muy bien en Tellier", admite Carmen, mientras enseña una hilera de arbolitos con ramas cargadas de verdes frutos.

Olivos traídos de Comodoro

Una experiencia piloto de los Dürr lo constituyen las plantaciones de olivo que el presidente del Consejo Agrario de la localidad Mario Ramos trajo desde Comodoro Rivadavia. "Nos han dicho que los olivos se dan en este tipo de suelo, que en Comodoro inclusive ya fabricaron aceite, nosotros aquí tenemos las plantitas hace dos años y ayer descubrimos que ya salieron las primeras aceitunas, así que estamos muy contentos y un poco sorprendidos porque pensábamos que se iban a secar porque unos caballos ingresaron a la quinta y se comieron algunos brotes de los olivos", relató la mujer.

Los Dürr indicaron que para ellos es muy importante que las plantaciones de olivo puedan dar frutos, "si logramos cosechar aceitunas, otros productores de chacras de la zona también harán la prueba en mayor escala y quien nos dice que en un futuro hasta logremos que en esta zona se fabrique aceite de oliva artesanal", concluyeron esperanzados.

"La escuela es fundamental"

Con un breve casco urbano que detiene su trazado para luego caer en profundos cañadones donde se levantan espaciadas unas 20 chacras. Tellier con sus flamantes 101 años recién cumplidos, se parece mucho al Ave Fénix, es que con la instalación del gas y la ampliación de la escuela Rural Nº 51 volvió a renacer de las cenizas de un acaso injustificado olvido.

Mercedes Prieto, directora del establecimiento educativo comentó a Crónica que cuando ella ingresó hace 18 años, la escuela contaba con apenas 5 chicos y hoy concurren 35 chicos.

"Sabíamos que Tellier iba a crecer porque donde hay una escuela eso es natural que suceda, y así fue como fueron llegando familias, algunas se quedaron y hoy aproximadamente serán unas 60 personas que viven estables en el pueblo, algunos chicos vienen de Puerto Deseado a la mañana y vuelven a la tarde", señala la docente.

Mercedes o Mechi, como la llaman la gente del lugar se ha ganado el cariño de chicos y grandes, su profundo amor por este lugar la ha llevado a gestionar sin descanso soluciones para el pueblo y hoy muestra orgullosa los importantes avances de la escuela para una mayor calidad de vida de los alumnos.

"Para todos esta escuela es importante, aquí se hace mucho hincapié en la tierra en el cuidado de la naturaleza, los chicos aprenden a cultivar las hortalizas, y hasta aprendieron a prepararse la comida, también hemos montado con mucho sacrificio una fábrica de dulces que está administrada por la cooperadora y se vende muy bien porque los dulces que preparamos ya son famosos", comenta la docente.

Oriunda de la provincia de Corrientes, Prieto valoriza la educación que se brinda en la escuelas rurales, "yo estudié en una escuela rural y el contacto que existe con los chicos y la familia de los chicos es más intenso que en una escuela común, aquí para ellos la escuela es todo, y así lo manifiestan".

Radicación de familias

Desde la instalación del gas firmado por el ex gobernador Sergio Acevedo antes de su renuncia, algunas familias que históricamente vivieron en Puerto Deseado comenzaron a buscar este pequeño poblado como una nueva opción de vida, y hoy ya son varios los deseadenses que comenzaron a repoblar las chacras, algunos hasta se establecieron comercios en la zona como el caso de la familia Alanís que cuenta con un negocio de ramos generales como antiguamente existía en las zonas rurales.

Es que muchos piensan que la posible radicación de un parque eólico convierta a este pequeño poblado verde como un nuevo polo productivo.

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