El viernes, como antesala al acto de asunción de las nuevas autoridades del Comité de la Unión Cívica Radical, se redescubrió la placa que nombra a la rambla ubicada frente a la casa de la UCR como ‘Arturo Umberto Illia’ en lo que fue la última acción llevada adelante por el grupo encabezado por el ingeniero Alfredo Carretero.
Este fue un ítem más del denominado ‘Programa de actos de recuerdo y relevancia partidaria’ que incluyó una serie de homenajes a figuras reconocidas de esa fuerza política en el orden local que incluyeron a Francisco Alabart y Juan Carlos Bellomo. “Fue un hombre honrado, un gran presidente y un republicano ejemplar, abanderado del federalismo”, se dijo de quien fuera elegido por el voto popular en 1963 y derrocado por un golpe cívico-militar en 1966.
Se citaron las acciones de gobierno que dejó como legado: el impulso a la Ley de Medicamentos, la Ley del salario mínimo vital y móvil, la anulación de los contratos petroleros, la anulación de los gastos reservados, la defensa de la soberanía de Malvinas en la ONU y la instauración de un 25 por ciento del presupuesto de recursos y gastos para educación, entre otros.
“Illia es el espejo en el que deberán mirarse quienes hoy se encuentran abocados a la tarea de conducir a la Unión Cívica Radical. En este sentido sería una acción fundamental y muy positiva el pase de la dialéctica a la acción concreta. Y así, el mejor homenaje que se le puede tributar a Don Arturo Illia será trabajar para consolidar una herramienta partidaria que retome los valores y principios históricos de la UCR”, se dijo antes de que el ex intendente y presidente saliente del Comité, Alfredo Carretero, pronunciara una palabras tras descubrir la placa, placa cuya historia fuera referida por el también ex intendente Dr. Julio César Ruiz.
Carretero y Ruiz fueron dos de los encargados de descubrir la placa. Los acompañaron los ex intendentes radicales Juan Carlos Simón y José Gabriel Erreca, el ex intendente justicialista Juan Carlos Reina, el presidente electo del Comité Elías Chorén, el intendente de Saladillo Carlos Gorosito, el presidente saliente de la Juventud Radical Gualberto Mezquía y la presidente ingresante Estefanía Rodríguez Palomino.
Julio César Ruiz fue el encargado de traer a la memoria de los presentes la historia detrás de la placa restituida. Con su estilo claro y directo, que interpela a quien lo escucha, el actual profesor hizo un repaso de los motivos que llevaron a colocarla junto a otras tres, las cuáles –todas- fueron robadas/quitadas en el curso de las 48 horas posteriores.
Fue en 2005, cuando se cumplían 75 años del primer golpe de estado cívico-militar encabezado por el Gral. José Uriburu y que derrocara al presidente Hipólito Yrigoyen. En aquel momento el Centro Popular de Estudios Históricos, presidido por el ya fallecido Eduardo Marquez Llano, “propone hacer una especie de desagravio a la democracia” y lo concreta colocando 4 placas en monumentos de la ciudad de figuras que guardaran alguna relación con esa práctica lamentable que fuera moneda corriente en la historia nacional: destituir gobiernos elegidos democráticamente mediante golpes cívico-militares. Se colocaron así placas en el monumento a Yrigoyen, emplazado en la plaza del mismo nombre; en el que recuerda a Juan Domingo Perón, ubicado en plaza Mitre; en la rambla delante del Comité, nombrada Arturo Umberto Illia por Decreto Municipal; y en el monumento a Uriburu, que estuviera en la rambla situada delante del estadio municipal.
Todo se llevó a cabo el 6 de septiembre de 2005. Día en el que también se hizo un congreso alusivo en el Museo, “para historiar los distintos golpes de Estado y hacer que no perdiéramos de vista que lo más importante era consolidar la democracia”. “El concepto que manejamos en ese momento era que no solamente teníamos que trabajar juntos sino también que hubiera una lección de civismo para la posteridad”, sostuvo Ruiz al relatar que en cada uno de los lugares donde se colocó una placa habló un integrante de las juventudes de los distintos partidos políticos con representación en Bolívar.
Todas las placas tenían un texto similar: el nombre del político en cuestión, su período de gobierno y la fecha de su destitución por un Golpe. La emplazada en el busto a Uriburu recordaba que fue quien realizó el primero de ellos e instauró ‘una moda’ que se repitió lamentablemente en 1943, 1955, 1963, 1966 y 1976.
“A lo que apuntábamos era sembrar la semilla de la convivencia, a tratar de aprender de una vez por todas, que sea quien fuere el que está arriba, no tenemos que salir a golpear puertas de milicos, ni hacer paros generales ni nada que desestabilice a quien está. Tenemos herramientas claras los ciudadanos, cada dos años, y si no las sabemos usar tenemos que aprender. Y la única manera de hacerlo era mediante la convivencia”, expresó magistralmente Ruíz.
Y también fue claro a la hora de calificar el resultado de la acción. La ciudadanía no supo leer el mensaje y su simbolismo se perdió, se ignoró. “No hubo ninguna reacción tampoco de ninguno de los partidos políticos que participamos de aquella gloriosa jornada”, remarcó y para finalizar leyó un texto de autoría de Santiago Kovadloff sobre Illia. Acto seguido los presentes ingresaron al Comité para el acto de recambio de autoridades partidarias.



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