Las reservas de confianza están bajas

Por: Hernán de Goñi.

El escenario financiero que suele dibujarse en la Argentina durante los años electorales es bastante recurrente. El deseo de los ciudadanos de protegerse ante un cambio brusco en las reglas de juego crea una dinámica que se repite con muy escaso nivel de sofisticación: la dolarización del ahorro.

El que puede compra billetes y los guarda en su casa, y el que tiene otros recursos, deriva capitales a una cuenta en el exterior.

Aunque sonaba paradójico, en algunos momentos la salida de dólares tenía un efecto positivo para el Gobierno: reducía las necesidades de emitir pesos para comprar divisas, y por consiguiente achicaba la presión monetaria sobre la inflación. Pero ahora hay algunas complicaciones adicionales. La principal es que el saldo de dólares comerciales se ha ido achicando por el creciente aumento de las importaciones. De acuerdo a la consultora Analytica, el superávit caerá 20% en 2011. También estima que los pagos de deuda consumirán otros u$s 5800 millones de las reservas, y que el ingreso de divisas por inversión extranjera y colocaciones de deuda netas ascenderá a u$s 7700 millones.

La pregunta es si las reservas del BCRA seguirán creciendo o ya alcanzaron un techo. Más allá de los dólares que genera la cosecha, la variable fundamental pasa hoy por la confianza que genera el Gobierno. La suma por ahora no ayuda.

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