Preservar y continuar el "Estilo Mar del Plata" y otros estilos con la piedra como protagonista, requiere de personas que conozcan muy bien la tarea. Horacio Faggiani y Jorge Lapalma son picapedreros y están dispuestos a contar los secretos del oficio.
La realidad es que se trata de una actividad para la que ya casi no se encuentran personas capacitadas. De un oficio que, hasta ahora no se podía aprender en ningún curso oficial. De uno de los típicos saberes que supieron transmitirse de padres a hijos, de hijos a nietos. Tal es el caso de Horacio Faggiani, uno de los pocos picapedreros en actividad que quedan en la ciudad. Faggiani y Jorge Lapalma fueron convocados por el intendente Gustavo Pulti, para generar un espacio de capacitación a personas interesadas, con el objetivo de intentar rescatar el oficio -ver aparte-.
En diálogo con este medio, ambos especialistas en esta actividad que supo tener una gran importancia en la ciudad, compartieron algunos de sus secretos y la importancia de mantener el conocimiento del oficio.
"Hoy los costos hacen que se achique la superficie de uso de la piedra o se revoque, pero se intenta mantener, imponer su uso, aunque sea en un sector. Porque un frente de piedra, una vez que está listo, no requiere más mantenimiento. Eso implica que el costo primario de utilizar piedra es un poco más elevado en el momento de hacerla, pero después compensa porque ya no requiere más gastos. Además una casa con frente de piedra tiene más valor que una con revoque", consideró Horario Faggiani, quien desde hace 30 años trabaja la piedra para obras de construcción.
Faggiani apuntó que además de mantener el estilo y fomentar que se siga utilizando, es importante que haya gente que tenga conocimientos en el trabajo de la piedra porque "si se pierden los conocimientos, el día de mañana no va a haber quién sepa reparar una construcción de piedra".
Faggiani señaló que "hay una gran variedad de herramientas" para trabajar la piedra, que actualmente "recibimos de la cantera ya cortada con las medidas que necesitamos a diferencia de antes que nos mandaban bloques, que teníamos que cortar".
El picapedrero ahora realiza perforaciones, terminaciones, acabados, alisados, aplicaciones, entre otras tareas. "Ahora hay que hacer el trabajo más rápido, en la obra no tienen mucho tiempo. Antes teníamos hasta plazos de un año para hacer el trabajo".
Si bien por una cuestión geográfica la mayor parte de la piedra que se trabaja en Mar del Plata proviene de esta misma zona, "hay muchas variedades de piedra, de otras regiones, que también hay que saber utilizar".
"Cada piedra puede trabajarse según un estilo y aplicarse con técnicas como el apilado de piedra en la construcción de pared, el estilo Mar del Plata con el bastón roto, las juntas tomadas, las que parece que forman una tela de araña, unas muy bien puestas, otras que van haciendo una onda, entre otras", aportó Jorge Lapalma, también picapedrero.
Faggiani, en tanto apuntó que "además de las fachadas, pilares, terminaciones, veredas, la piedra es un elemento artístico por excelencia. "La parte artística es más compleja y más cara y queda poca gente que sepa hacer trabajos en piedra, pero puede aprenderse", aseveró. En ese sentido hizo referencia a "molduras y otras cuestiones artísticas además de la aplicación en esculturas".
En tanto Lapalma agregó que el de picapedrero "no es un oficio menor. Como todos los de los orígenes de la arquitectura, trabajar la piedra fomenta la creatividad, el picapedrero está obligado a pensar, tienen una parte artística muy importante".
Más adelante Faggiani indicó que le hubiera "encantado" preparar a un discípulo en este trabajo, como a él le enseñaron su padre, su abuelo y otros picapedreros de aquella época. Tiene vocación docente y está muy interesado en que nuevas generaciones se interesen en aprender esta habilidad.
"Sería muy interesante que pueda surgir gente a la que le interese verdaderamente y pueda seguir profundizando en el conocimiento, en la práctica", indicó. Ahora tiene su oportunidad.

Comentá la nota