Por un rescate en el Himalaya, reconocen a cuatro mendocinos

Por un rescate en el Himalaya, reconocen a cuatro mendocinos
El diario español ABC destacó el trabajo de montañistas al salvar a tres españoles que descendían del pico asiático. La aventura.

El mendocino Matías Erroz (33) -o Matoco, como lo conocen sus colegas- participó el mes pasado del rescate de tres montañistas españoles que tuvieron problemas para descender del Lhotse, la cuarta montaña más alta del mundo (8.516 metros sobre el nivel del mar), que se encuentra pegada al Everest en Asia.

Aquel 22 de mayo, Matoco y su compañero de ascensos Damián Benegas, pusieron su vida en riesgo intentando rescatar a los españoles que habían hecho cumbre más allá de la hora recomendada y por tanto el descenso se les presentó complicado.

"Habíamos hecho cumbre en el Himalaya el día anterior con Damián. Íbamos a ponernos camino al campamento base cuando a eso de las 7 de la mañana nos avisaron que había problemas con tres españoles en el Lhotse. Por eso decidimos ir a la zona para ver que pasaba", recordó el mendocino. En aquel ascenso al Himalaya también estuvo presente Leo Mclean. En tanto que el mellizo de Damián, Willie, debió abandonarlos por una úlcera ocular.

Isabel García, Roberto Rodrigo y Lolo González integraban un grupo de nueve españoles que tenían como objetivo la cima del Lhotse. Llamativamente, el único de esos nueve que regresó sin problemas al campamento cuatro a 7.900 metros fue Carlos Soria, de 72 años de edad. El resto, poco a poco fue volviendo, salvo García, Rodrigo y González.

"Empezamos a subir en su búsqueda y casi ahí nomás encontramos a Isabel García y Roberto Rodrigo. Según nos contaron habían estado caminando 24 horas", relató Erroz. Como consecuencia de esto, la pareja tenía muy malas condiciones físicas. El hombre presentaba edema cerebral y pérdida de la visión. En cuanto a la mujer, había sufrido congelamiento de un par de dedos de una mano.

"Les hicimos primeros auxilios para poder bajarlos como pudiéramos", comentó Erroz al recordar ese momento dramático. Afortunadamente para rescatistas y rescatados unos sherpas (pobladores nativos, que se emplean como cargadores de equipos en las expediciones) les dieron una mano en el descenso y pudieron seguir en la búsqueda de Lolo, el último de los españoles, de quien no se tenían noticias.

"A la hora y media, desde que dejamos a la pareja lo encontramos, estaba totalmente fuera de ruta, tirado en unas rocas y en una pendiente bastante complicada", aseguró Erroz. Lógicamente, antes de ir en su búsqueda los rescatistas intentaron saber si Lolo seguía vivo. El lugar en el que se encontraba era un tanto inaccesible y no valía la pena ir tras un cuerpo sin vida.

Sin embargo, tras varios llamados el español respondió, se sentó solo y al ver esto Erroz y Benegas fueron a socorrerlo. Cuando tuvieron contacto con él, a unos 8.000 metros, pudieron comprobar que estaba en buenas condiciones pero hipotérmico. Es que había caminado toda la noche.

"Por suerte, el tipo se podía mover y aunque no caminaba nada se arrastró bastante. Además lo llevábamos con cuerdas. Más o menos demoramos una hora en llegar hasta las cuerdas fijas de descenso y a eso de las cuatro de la tarde ya estábamos en el campamento", rememoró el mendocino.

Jugarse la vida

Si bien el rescate no se prolongó por muchas horas ya que se extendió por menos de una jornada, la vida de Erroz y de Benegas estuvo voluntariamente en peligro. Voluntariamente, porque es parte del espíritu del montañista estar dispuestos a ayudar a los que lo necesitan, sin pensar en uno mismo.

En el diario español ABC, el trabajo de los mendocinos fue ampliamente reconocido, aunque los rescatados no estuvieron a la altura con sus disculpas. Dice el diario español: "El rescate de todos ellos, especialmente el de Lolo González, será recordado no sólo porque, a día de hoy, han conseguido bajarle de donde sufrió el accidente hasta el campo 2 vivo, sino también como ejemplo de entrega y trabajo desinteresado de sus rescatadores, los argentinos Damián Benegas y Matías Erroz, y los sherpas que ayudaron a su complicadísimo rescate".

Cabe explicar que a estas alturas es imposible realizar un rescate en helicóptero, debido a los fuertes vientos que podrían provocar que el vehículo colisione con alguna pared montañosa.

"Actuamos por convicción, uno en ese momento no se plantea dudas", afirmó Matoco mientras deslizó que tanto él como su compañero estaban conscientes del peligro que corrían ya que la zona del rescate tenía pendientes traicioneras, poca nieve, mucha piedra y una parte del regreso se realizó durante la noche.

Y aunque su rescate rozó lo heroico, el mendocino reconoció que los españoles se negaban a ser ayudados: "Si bien luego nos dieron las gracias, en un primer momento no querían aceptar que tenían problemas. Creo que fueron medio desagradecidos".

Según Erroz, la filosofía de los montañistas españoles es extraña, ya que la mayoría piensa que si se va a escalar una montaña se debe hacerlo sin ayuda. Para ejemplificar esta situación basta con recordar al español Tomás Gómez que junto a la argentina Belén Pedernera se extraviaron en el Aconcagua el pasado verano. La pareja había subido por un camino alternativo al pico más alto de América sin equipo de comunicación, lo que podía haberles significado la muerte.

"Hace varios años que han surgido grupos de españoles que luego terminan siendo socorridos por grupos de rescate", finalizó el montañista.

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