El intendente de Lonquimay Luis Rogers sumó un nuevo repudio. Esta vez es la agrupación Pan y Rosas-La Pampa la que apuntó a las expresiones públicas del intendente de Lonquimay que considera el cabaret como un "lugar de contención espiritual, de satisfacción y de alegría".La agrupación dijo que "las palabras del funcionario público de La Pampa suenan a provocación y son el guiño que la cadena de políticos, como él, funcionarios, jueces, policías y demás necesitan para seguir esclavizando y sometiendo mujeres".
Explica que "la trata de personas es el segundo negocio ilegal más rentable del mundo con ganancias de 32 mil millones de dólares anuales. Suficiente para comprar el silencio y complicidad de jueces, policías, gobernadores y funcionarios".
La agrupación sostiene que "personajes como el intendente de Lonquimay legitiman este flagelo, son los impulsores de que la sociedad vea como algo natural que se someta a las mujeres y muchos de ellos tienen lazos económicos con los dueños de los cabarets. Naturalizar la prostitución y la esclavitud no va a hacer que se terminen".
Pan y Rosas se opone a la actual Ley de Trata promulgada por el Congreso y pide su anulación. Además piden el "cese de la persecución policial y la criminalización de las mujeres y trans en situación de prostitución; desmantelamiento de las redes de trata y prostitución, la aparición con vida de todas las mujeres, niñ@s desaparecid@s y la recuperación de la identidad de quienes han nacido en cautiverio de la esclavitud sexual".
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