Reproches contra el sistema de admisión en las escuelas públicas municipales

“Soy padre de una nena de 6 años que en el ciclo lectivo 2011 comienza su primer año y veo cómo, para aquellos que vivimos en la “periferia” de Mar del Plata - entiéndase Punta Mogotes, Faro Norte, Alfar, etc - todo se hace más complicado.

Por Julio Baamonde, profesor de Historia y lector de Cazador de Noticias.

Vivo a 5 cuadras de la EP Municipal nº 3, ubicada sobre la calle Sánchez de Bustamante, escuela a la que hemos decidido enviar a nuestra hija.

En consecuencia, fuimos anotarla y nos encontramos con que su suscripción está condicionada a un sorteo, ya que, primero, entran los educandos del Jardín de Infantes de enfrente; luego, los hermanos y, como tercer línea, los vecinitos.

Hasta ahí todo parece indicar que podemos esperanzarnos… Pero resulta que no, pues con la matrícula del Jardín se cubrieron las vacantes y, en consecuencia, los niños del barrio que quieren estudiar en su barrio no lo pueden hacer.

Entonces me pregunto ¿el secretario de Educación, Néstor Lofrano, y el intendente Gustavo Pulti conocen que el espíritu de la creación de las escuelas municipales es dar educación a los alumnos de la “periferia”?

Les recuerdo que la Ley Nacional de Educación es obligatoria (sí, obligatoria), desde la sala de 5 años del nivel inicial hasta el secundario.

Sin embargo, el Estado municipal no cumple en darme un pupitre para mi hija; me obliga a enviarla en un transporte a otro establecimiento teniendo una escuela a metros de mi casa.

¿Y el sentido de pertenencia? Parece que también se lo olvidaron…

Por eso, mientras yo busco denodadamente una escuela para mi pequeña y los docentes están de huelga por el magro sueldo, el Sr. Director de Educación de la Provincia de Buenos Aires, vino a la ciudad para crear su espacio político y proyectarse de cara a las próximas elecciones”.

Sinceramente esto da vergüenza ajena… y gracias a Dios, los niños aún no entienden de estos procederes”.

Aclaración: La opinión vertida en este espacio no siempre coincide con el pensamiento de la Dirección General.

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