El ministro del Interior y Transporte, aseguró ayer por la tarde que “no hay ninguna reprivatización del sistema ferroviario”, y rechazó las “opiniones” de quienes “salen a tergiversar el sentido de la decisión” que adoptó el Gobierno.
“No hay ninguna reprivatización del sistema ferroviario”, dijo el funcionario al señalar que el mismo sigue dependiendo de la Sociedad Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado (SOFSE). “Quienes hablan de una reprivatización ni siquiera leyeron la resolución o, como sucede a diario, lo que tienen es mala intención y buscan confundir a la gente”.
Según Randazzo, lo que se hizo fue “normalizar una situación de emergencia que se había extendido durante años con la existencia de la UGOFE y la UGOMS, que tenían a dos empresas conviviendo por cada línea”. Precisó que “se le asignó a cada empresa una línea diferente, estableciéndose así de manera más clara las responsabilidades en la operación, pero la estatal SOFSE sigue siendo quien conduce el sistema ferroviario”.
“Ninguno de los que salen hoy a opinar y tergiversar el sentido de la decisión que tomamos hizo nada a favor de los ferrocarriles. Es más, muchos de ellos fueron cómplices de la destrucción del sistema, por acción u omisión”, lanzó.
El ministro defendió la decisión y aseguró que no representa un retroceso por parte del Estado: “Hemos dispuesto estos nuevos acuerdos que incrementan el control y la presencia del Estado para que el servicio se preste con calidad. Nuestro gran desafío es demostrar que el Estado puede ser mejor que los privados, tal como lo hicimos con el DNI o el Pasaporte”.
La notificación que se publicó en el Boletín Oficial establece que las empresas deberán presentar planes anuales sobre el funcionamiento, mantenimiento y calidad del servicio. A la par se creó un nuevo régimen de penalidades que prevé sanciones más duras para quienes no cumplan sus compromisos.
En relación al nuevo régimen de penalidades, el Gobierno había establecido que, “ante incumplimiento, se aplicarán multas que van desde el equivalente a 200 boletos hasta un máximo de 200 mil pasajes”, y que se tomará como referencia el mínimo, de 1,10 pesos, que rige con la tarjeta SUBE. Además, “se prevén sanciones que incluyen la rescisión de los Acuerdos de Operación en el caso de constatarse algún incumplimiento en el Plan de Mantenimiento de trenes o en la operación del servicio que pusieran en riesgo la vida de los pasajeros o del personal ferroviario”.
El funcionario, al justificar la medida, destacó: “Por pedido de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner encaramos un ambicioso plan de renovación de los trenes del área metropolitana, que incluye la llegada de más de mil coches nuevos durante este año y una fuerte inversión en materia de infraestructura ferroviaria de cambio de vías y renovación de estaciones”.
“Desconcierto y sorpresa”
Según señalaron a LA TERCERA, la medida anunciada por el gobierno generó “sorpresa” ya que “se esperaban novedades” y hasta se había interpretado que se “reprivatizaría”. “Nos sorprendimos con las noticias de hoy (por ayer). Quiero ver qué se va a decir a hora porque con el recibo anterior era que pertenecíamos al estado pero ahora no sé qué va a pasar”, había dicho Alejandra, boletera con base en la estación de Lanús, aún sin haber oído la declaración de Randazzo. “Nos enteramos a la mañana y sinceramente no sé qué pensar. Entre los compañeros lo que noté fue desconcierto y sorpresa”.


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