Iban desde la universidad hacia el Ministerio de Economía. Hubo al menos siete heridos.
Hubo por lo menos siete heridos, la mayoría con contusiones, fracturas y cortes. Dos habrían recibido perdigonadas. Además, a cuatro fotógrafos y camarógrafos de medios locales los atacaron y les robaron sus cámaras y filmadoras para impedir que tomaran imágenes de lo que estaba sucediendo.
Los manifestantes, convocados por líderes |estudiantiles para protestar por la inflación y la escasez, pretendían marchar desde la Universidad Central de Venezuela (UCV) hacia el Ministerio de Economía, pero se encontraron con un enorme despliegue de efectivos de la Guardia Nacional y la policía antimotines que les cerró el paso.
Las fuerzas de seguridad intentaron dispersarlos con gases lacrimógenos y chorros de agua, pero se encontraron con la resistencia de los estudiantes que respondieron arrojando piedras y cócteles molotov. El enfrentamiento derivó en una verdadera batalla campal que se extendió al interior de la Universidad.
Durante los choques grupos de civiles armados, encapuchados y en motos –que la oposición adjudica al chavismo–, buscaron amedrentar a los estudiantes efectuando disparos al aire dentro de la universidad. Pero en la refriega dos motociclistas fueron derribados y golpeados por los manifestantes.
Juan Requesens, uno de los líderes estudiantiles universitario, dijo que entre los heridos hay dos estudiantes que tienen impactos de “perdigones”, uno en un pie y otro en la cabeza. Y señaló que “los colectivos le robaron las cámaras a dos fotógrafos de prensa y amenazaron al equipo de la televisora privada Televén para que cesaran de realizar tomas’’.
Osberth Gamero, presidente del Centro de Estudios de Geofísica, Geología y Minas de la UCV, dijo que la intención de los estudiantes era llevar una propuesta a la sede del viceministerio económico para “reactivar el aparato productivo de la nación”. “ Cuando nos graduamos no tenemos cómo trabajar, no tenemos empleo”, afirmó.
Desde principios de febrero Venezuela vive una ola de protestas antigubernamentales, apoyadas por buena parte del sector estudiantil, que en muchas ocasiones se tornaron violentas y que han dejado un saldo de 39 muertos y más de medio millar de heridos.
A raíz de esta situación, la dirigente opositora más radical de Venezuela, María Corina Machado, realizó una recorrida por países de la región para reclamar una acción conjunta. Ayer estuvo en el Congreso de Brasil, donde pidió que la presidente Dilma Rousseff asuma una posición más comprometida frente a la crisis de su país.
Machado fue bien recibida por la oposición brasileña, pero tuvo una fría recepción por parte del oficialismo. Ante los periodistas, elogió a Rousseff al señalar que “es particularmente sensible porque es mujer, porque es madre y porque ella fue víctima de la tortura y la persecución”. Pero al mismo tiempo reclamó que “aquellos líderes, presidentes, parlamentarios que han sufrido la persecución en su vida, que tengan una cercanía, una solidaridad mayor con lo que estamos viviendo los venezolanos”. Luego remató: “El régimen del señor Maduro cruzó una línea roja en estos días, ya no es posible mantener posiciones de indiferencia o ignorancia. La indiferencia tiene nombre, complicidad”.

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