La policía turca reprimió este martes una manifestación en Ankara a favor del Estado laico convocada un día después de que el presidente del Parlamento abogara por incluir referencias islámicas en una nueva Constitución.
Ismail Kahraman, presidente del Parlamento y miembro del gobernante e islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), sostuvo el lunes en una conferencia sobre la "Nueva Turquía y la Nueva Constitución" que la nueva carta magna debería comenzar con la frase "en el nombre de Dios"
“La nueva Constitución no debería contener una definición del laicismo. Sólo tres países en el mundo, Francia, Irlanda y Turquía tienen constituciones que definen el laicismo. Somos un país musulmán. Nuestra Constitución no debería escapar a la religión", sostuvo Kahraman y encendió la alarma en los opositores que observan con preocupación el impulso que el AKP intenta dar al islamismo.
La preocupación sobre el tema ha dividido a la sociedad turca desde la década de 1920, cuando el primer presidente de la República y padre de la Turquía actual, Mustafa Kemal Ataturk, impuso una serie de reformas de largo alcance que transformaron el antiguo Imperio Otomano en una Estado-nación moderno y secular.
"Turquía seguirá siendo laica", cantaban los manifestantes antes de ser reprimidos con balas de goma y gases lacrimógenos, según pudo verse en un video difundido en las redes sociales.
"La misión de la policía es proteger el secularismo y los derechos", gritó a la policía durante la manifestación el diputado del Partido Democrático del Pueblo (HDP) Mahmut Tanal, mientras rescataba a un joven que, según dijo, estaba "luchando por un régimen secular".
Kemal Kilicdaroglu, del laico Partido Republicano del Pueblo (CHP), repudió los dichos de Kahraman en contra del laicismo "en un momento en el que caen morteros (desde Siria) en la ciudad de Kilis".
Además acusó al parlamentario de "abusar de la religión para sus cálculos sucios" y destacó que una Constitución secular es "garante de todas las creencias" porque asegura "la libertad de religión y de conciencia".
Por su parte, el líder de esa formación, Levent Gok, exigió a Kahraman que presente su renuncia inmediatamente.
En medio de las protestas y el repudio general, el presidente del Parlamento emitió un comunicado en el que aclaró que había expresado su opinión y no la del AKP, que desde que llegó al poder en 2002 es acusado por sus críticos de querer islamizar la sociedad turca.
El gobierno, reelecto en 2015, ha manifestado varias veces su intención de reformar la constitución de 1982 - elaborada por la junta militar que tomó el poder tras un golpe de 1980- pero ha fallado en sus intentos debido a que la oposición está en contra de una reforma que promete reforzar el poder del presidente, Recep Tayyip Erdogan.
El mandatario, quien se encuentra en Croacia en una visita oficial, defendió este martes que su país siga siendo un estaco laico y se distanció de los dichos del presidente del Parlamento.
Erdogan señaló que se trata de una opinión personal de Kahraman y recordó que el AKP siempre ha tenido en su programa político la igualdad de las religiones en Turquía, informó la agencia de noticias EFE.
Sin embargo, la preocupación sobre una reforma constitucional que implique la inclusión de la religión mantiene en vilo a la oposición.
El AKP tiene 317 de los 550 escaños en el Parlamento y necesita 330 votos para convocar un referéndum sobre los cambios constitucionales propuestos.
Turquía, un país con 99% de musulmanes, ha tenido un leve aunque notable avance de la religión en la vida cotidiana: se ha levantado la prohibición a las mujeres y niñas de llevar velo en la administración pública y en las escuelas, se ha limitado la venta de alcohol y ha habido esfuerzos por prohibir los dormitorios mixtos en las universidades estatales.
Además, hubo planes de penalizar el adulterio aunque quedaron relegados ante la necesidad de conseguir la adhesión a la Unión Europea (UE), un viejo anhelo de Turquía.
Para Figen Yuksekdag, copresidente del izquierdista HDP, la línea religiosa es una cortina de humo para aprobar una reforma constitucional que "incluye el sistema presidencial" perseguido por Erdogan para ampliar su poder.

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