Renuevan reclamos a frutícola por daños en la meseta de Vista Alegre

Moño Azul tiene unas 160 hectáreas bajo riego 20 metros arriba de la Ruta 7. Abajo, vecinos padecen derrumbes por el exceso de agua.
En Vista Alegre, los vecinos están preocupados por los derrumbes que se generan en la barda. (Julio Gimenez)

El municipio intimó a la empresa a que dé una solución a corto y mediano plazo en marzo pasado.

Vista Alegre > Vecinos de esta localidad que viven afectados por el derrumbe sistemático de la barda, debido al excesivo riego de una empresa frutícola, reavivaron el reclamo ante la compañía y anunciaron que protestarán si no se llega a una solución durante esta temporada.

Se trata de un problema crónico que padece un grupo de personas, que viven en la costa de barda sobre las calles 14 y 15 en Vista Alegre Norte, con la empresa Moño Azul SA, que tiene más de 160 hectáreas bajo riego; dentro de este predio ubicado veinte metros más arriba que la Ruta Provincial 7, el agua del riego está saturando el suelo, y los excedentes producen riadas, resquebrajamiento y constantes derrumbes.

El municipio intimó a la empresa a que dé una solución a corto y mediano plazo en marzo pasado, ya que los derrumbes bloquearon los accesos a las viviendas, taparon los caminos colectores a la meseta y cortaron los tendidos eléctricos.

La empresa habría comprado el sistema de bombeo para extraer el agua y aliviar la situación de los vecinos, algunos de ellos incomunicados. Pero la dilatación de este problema, es preocupante y otra vez los afectados salieron a la cargar a la empresa para que haga los trabajos necesarios.

Exceso de riego

La Municipalidad de Vista Alegre intimó a Moño Azul, desde hace tres años liderada por el grupo italiano Orsero, y como una medida preventiva se invirtieron casi 100.000 pesos en movimiento de suelo para reconstruir los caminos, obturados por los derrumbes de la meseta.

Un estudio de la Universidad Nacional del Comahue, corcovado por los vecinos y la empresa, demostró que el exceso de riego de los montes frutales, quiebra la tierra y arrastra las placas unos 20 metros hacia abajo, donde están ubicadas las viviendas de los productores y crianceros. Un equipo de topógrafos, ingenieros y especialistas en Medio Ambiente estudió el problema que tiene una costosa solución para la compañía frutícola.

Claudio Machado es uno de los vecinos afectados pero no el único. En conversación con este diario dijo ayer que “la empresa supuestamente dijo que ya compró las bombas para sacar el agua, pero necesita el permiso de Recursos Hídricos. Nosotros no queremos entrar en este juego burocrático porque va a pasar otra temporada, y con el riego nuevamente vamos a estar tapados de tierra”.

A pesar de que aún no comenzó la época de riego permanente, el riesgo de las heladas tardías obligaría a la empresa a encender el sistema de riego para proteger los cultivos de las bajas temperaturas.

“Riegan permanentemente y ese excedente de riego empieza a desmoronar la barda. En el informe dicen que una de las formas para solucionar el tema es canalizar el agua a través de un desagüe, o las bombas dentro de un pozo de captación que ellos tienen.

En noviembre empieza el riego, pero con las heladas también hay riego y la situación que yo padezco es común a todos los vecinos linderos en la zona”, concluyó Machado.

Amenazan con una protesta

Centenario > Hace más de 15 años que los vecinos, crianceros y huerteros que viven debajo de las tierras de Moño Azul padecen el desmoronamiento de la meseta, cada vez más pronunciado. Es de esperar que el problema se agrave con los años, ya que cada riego arrastra desde lo alto de la barda toneladas de arcilla que bloquean caminos.

Los vecinos hicieron una protesta en marzo y advirtieron que en un mes más, saldrán a ventilar el conflicto con una medida de acción directa.

El municipio puso a disposición fondos y maquinarias, pero esa medida no alcanza. Hay que sacar el agua con bombas de captación desde los pozos, para que el líquido no se acumule y alivie la presión sobre las capas.

“Si para la segunda quincena de octubre no tenemos una respuesta, vamos a tomar medidas, ya hablamos con los vecinos, porque somos muchos los afectados. El EPEN ya no quiere poner más los postes de electricidad, porque tiene que sacarlos por los derrumbes”, explicó Claudio Machado.

El problema del retraso de las obras se debería a que la dirección provincial de Recursos Hídricos todavía no autorizó un lugar para que la empresa Moño Azul vierta los líquidos que extraiga desde las napas, que provocan el desmoronamiento de la barda.

“En el informe de la empresa, el agua de los pozos de captación de agua, habría presencia de elementos contaminantes de hidrocarburos, por eso todavía está frenado todo”, concluyó el vecino.

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