El remisero Tagliaferro: ¿un testigo guionado?

El remisero Tagliaferro: ¿un testigo guionado?
Es el testigo que en versiones contradictorias reconoció al acusado Martínez. Ayer, llamó la atención los minuciosos detalles que sabía de la causa; y sus reiteradas aclaraciones, diciendo que ningún abogado le “marcó” lo que debía decir
Hay juicios orales que se definen en un momento clave: un testigo, una pericia, una huella. Se trata de un instante decisivo para la suerte del veredicto final. Por eso, todas las expectativas estaban centradas en la declaración del cuestionado testigo Marcelo Tagliaferro. El remisero es la única persona que figura en el expediente que dice haber visto al imputado Osvaldo Martínez en la escena del cuádruple crimen.

Los pormenores de ese “reconocimiento” fueron puntualizados ayer por Tagliaferro durante una declaración que se extendió durante cuatro horas.

La fiscalía y en particular, la querella, trataron de que el testigo confirme que había visto a Martínez.

La defensa, por su parte, detectó varias contradicciones en su relato y pidió que el remisero quede a disposición del Tribunal en lo Criminal III, cuyos jueces hicieron lugar al requerimiento.

Al comienzo de la jornada, Julio Beley y Marcelo Mazzeo, defensores de Martínez, pidieron que Tagliaferro no declare en base a que está imputado por el delito de “falso testimonio”, causa que tramita ante la fiscal Ana Medina. Los jueces a cargo del debate entendieron, entre otros fundamentos, que esa denuncia no es excluyente, y escucharon al testigo.

El remisero dio su testimonio ante una sala repleta de público y medios de prensa. Recordó el itinerario que hizo la noche del 27 de noviembre de 2011 con su “pasajera” Marisol Pereyra (35), hasta que la dejó en el PH de 28 entre 41 y 42.

Tagliaferro dijo que Marisol le había contado que fue “compañera de trabajo” de Susana De Bárttole (63) en el Poder Judicial.

Y que al llegar al departamento de la calle 28, vio que Marisol se bajó del remis, tocó timbre y preguntó por Bárbara Santos (29). Allí escuchó una voz masculina que gritó “desde la mitad del pasillo” que “’se está bañando’”.

El testigo también observó que Marisol se quedó unos segundos en la puerta de acceso hasta que llegó un hombre “con el torso desnudo y pantalones de gimnasia color negro” que le abrió la puerta. El testigo, siempre sentado dentro del auto y con el motor en marcha, dijo que oyó el ruido de unas llaves pero no así la conversación que mantuvo el hombre con su pasajera.

Tampoco supo explicar cómo determinó que el hombre quien gritó que Bárbara se estaba bañando lo hizo desde la mitad del pasillo, ya que él estaba al volante del auto y no tenía campo visual acorde a esa secuencia.

Vinculan a la “Hiena” Quiroga con Tagliaferro

En una primera declaración, a poco del hecho, Tagliaferro había dicho que no podía reconocer al hombre que estaba en la escena del crimen. Días después, cuando la foto de Martínez se publicó en diarios, portales y se emitió por televisión, y tras una reunión en el estudio del abogado Fernando Burlando, el testigo sostuvo que estaba en condiciones de reconocer al hombre que vio aquella noche y señaló a Martínez.

Según la defensa de Martínez, en su primera declaración Tagliaferro afirmó que no podría identificar al hombre que esa noche salió a recibir a Pereyra y en su segunda exposición ante la Justicia dijo que podía identificar con claridad el rostro de esa persona. El testigo se escudó en que firmó sin leer la primera de sus declaraciones.

Marcelo Mazzeo, codefensor de Martínez, sostiene que Javier Quiroga se fue de la escena del crimen en el auto de Tagliaferro, a quien apunta como coautor de la masacre. El letrado llegó a la conclusión tras analizar la dirección de las pisadas con sangre de las víctimas que fueron fotografiadas por peritos policiales.

“Yo no vi ninguna huella con sangre”

Ayer, en el juicio oral, Tagliaferro describió a quien salió de la escena del crimen con aspecto “muy dejado, muy deplorable, persona de la calle, con barba de días” e introdujo un elemento nuevo en su relato, cuando vio al posible asesino por el espejo retrovisor: “La imagen de la cara da directamente al espejo”. Ésta última circunstancia no la había relatado en ninguna de sus declaraciones, la trajo por primera vez al juicio oral. Pero en otro pasaje de su declaración dijo que desde donde estaba estacionado con el auto “no se veía nada”. El testigo dijo que ese desconocido era Martínez.

Tagliaferro recordó esperó unos minutos a la pasajera (Marisol). Se bajó del auto y se quedó parado. El juez Ernesto Domenech le consultó si en esa posición vio algo que le llamara la atención. “Yo no vi ninguna ‘huella’ con sangre”, respondió. El magistrado lo miró y le dijo: “Yo no hablé ni mencioné ninguna ‘huella’”.

Esas actitudes dejaron la sensación en la sala de que el testimonio del remisero había sido especialmente guionado para este juicio.

Hasta pidió cobrar la recompensa

Tagliaferro dijo que la noche siguiente del hecho, se presentó a declarar para “colaborar con la Justicia” ya que fue la última persona que vio a Marisol con vida. “La situación me afectó mucho en mi vida personal, quise colaborar y me involucraron en los hechos”. Tagliaferro pidió cobrar la recompensa de dinero ofrecida por el gobierno bonaerense.

Luego, declaró Víctor Chavarria, ex pareja de Marisol Pereyra, con quien tuvo dos hijas. Contó que la última vez que vio a la víctima fue el sábado 26 de noviembre de 2011, a las 20.30, cuando dejó a las nenas con su madre. Por su profesión de pintor, en 2008 trabajó en la casa de las víctimas.

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