En el relleno la topadora no funciona hace 20 días

Crisis: el panorama es desolador. La crisis en el servicio de recolección de basura que presta la comuna santarroseña con trabajadores propios está a punto de estallar y en el peor momento. Justo cuando el intendente Torroba le propuso una especie de sociedad a la Cooperativa Popular de Electricidad.
Los trabajos en el relleno sanitario de la ciudad están casi parados. Hace 20 días que se rompió la topadora que se utiliza para enterrar los residuos y no ha sido reparada. La máquina se había roto en varias oportunidades con anterioridad. "Viene de rotura en rotura", confió el encargado del lugar, Adrián Paulino.

Además, los trabajadores que cumplen la recolección de 70 cuadras que la Municipalidad de Santa Rosa realiza por administración -en los barrios Santa María de las Pampas, Los Hornos, Plan Vial y Plan Gobernador Ananía- también reclaman que les entreguen otro camión.

El afectado actualmente a las tareas -un Dodge 600 del año ’70- está en pésimas condiciones: carece de luces de todo tipo -ni alta, ni baja ni las de giro- y hasta tiene los vidrios rotos. "Hay que bombearlo varias veces para que frene, tenemos que pararnos arriba de unos estribos todos oxidados... Es un peligro", confió a El Diario otro trabajador, que lucía los pantalones mojados debido a que la lluvia -ante la falta de vidrios- empapó los descacharrados asientos del vehículo.

Según confiaron los trabajadores, el secretario de Obras Públicas de la comuna -Diego Bosch- está al tanto de la situación desde hace más de un mes. De hecho, hasta se comprometió a adquirir un vehículo nuevo. Sin embargo, hasta ahora, todo quedó en una promesa.

Por su parte, Paulino dijo que "estamos esperando que llegue un radiador para la topadora, pero no llega". Mientras tanto, los trabajadores intentan suplir esa falta con una pala cargadora que acomoda la basura. Pero la topadora es indispensable para el enterramiento del material que llega día a día.

Los operarios también advirtieron que si en estos días "no cambian las condiciones" en las que levantan la basura el lunes no saldrán a prestar el servicio.

Entre contenedores y los residuos que traslada Clear hasta el relleno (ubicado al oeste de la ciudad, detrás de la laguna), se calcula que ingresan 200 toneladas diarias. "La gente está descontenta", aceptó el encargado.

Cirujeo

Por si fuera poco, en esta época del año, cuando no hay clases, se incrementa la cantidad de chicos que se acercan a cirujear, buscando restos de bronce, cables o comida entre la basura. Los trabajadores del lugar calculan que hay alrededor de 30 chicos por día con esa actividad informal.

El mismo trabajador que describió el panorama del vehículo en que se movilizan se lamentó ante el escenario de los chicos revolviendo la basura. Un poco en broma, un poco en serio, dijo exageradamente: "Parece que estuviéramos en Haití".

Entre los olores y el desorden, el panorama del relleno ayer era casi caótico. Un policía hacía guardia en el lugar también, para impedir que los chicos se crucen en el camino de los camiones y así evitar un accidente.

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