Relato de una ex presa política de Jujuy: obispo le apuntó con un revolver en la cabeza

Relato de una ex presa política de Jujuy: obispo le apuntó con un revolver en la cabeza
Eublogia Garnica, ex presa política y sobreviviente de la “Noche del Apagón” en Ledesma, declaró ante la Justicia que el ex obispo José Miguel Medina, le apuntó “con un revólver a la cabeza”, mientras estaba detenida en la cárcel de Gorriti.
Garnica, madre de dos desaparecidos, declaró ayer ante el Tribunal Oral Federal (TOF) de Jujuy que sustancia un nuevo juicio por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura cívico militar, y emocionada dijo: “quiero ver a mis hijos, no quiero sus huesos”.

Eublogia fue secuestrada en su casa en la localidad de Calilegua junto con su hijo Domingo Horacio, el 20 de julio del 76, y fue llevada a varias sedes policiales, hasta que en una camioneta fue trasladada al centro clandestino de detención de Guerrero, donde la torturaron por espacio de 10 días.

A su otro hijo, Miguel, también desaparecido hasta hoy y quien trabajaba de portero en una escuela, “se lo llevó la Gendarmería”, según relató, en ese mismo establecimiento educativo con el pretexto de que su padre, que estaba detenido, quería hablarle.

La mujer atestiguó que a muchos trabajadores cañeros los detuvieron y los trasladaron en tráilers de la empresa Ledesma en la denominada “Noche del Apagón” de 1976.

La declarante estuvo también en la cárcel de Gorriti, a la cual llegó con heridas en las manos por haber padecido ataduras con alambre de las que no recibió atención médica, y relató que incluso estuvo a punto de perder la mano derecha.

Más adelante, Garnica relató el incidente que protagonizó con el exobispo Medina, cuando estaba detenida en la cárcel de Gorriti que el prelado solía visitar.

Medina quiso confesarla, pero la mujer se opuso diciéndole que no había hecho eso “ni cuando me casé”, y por el contrario, exigió al cura que él le confiese “donde están mis hijos”, por lo que este ofuscado “sacó un revólver” y le apunto “a la cabeza”.

También atestiguó que había conocido a los represores Néstor Bulacio, jefe del Área 323, y a Mariano Braga, cuando fue a pedir permiso al Regimiento RIM20 para ver a su esposo, fundador del Sindicato de Cañeros de Calilegua, quien estuvo preso entre 1974 y 1981.

Además, otras dos ex presas políticas relataron “las torturas y las humillaciones” que padecieron cuando fueron secuestradas en San Pedro de Jujuy, y trasladadas luego a la cárcel del barrio Gorriti -en la capital jujeña-. Ambas fueron liberadas y se radicaron en Francia, donde residen desde 1980.

Martina Chávez y María Ninfa Hokofler, ex trabajadoras de los que fue la Dirección de Enseñanza de Adultos (DINEA) contaron a los jueces del TOF desde el consulado argentino en Paris (por videoconferencia), su paso por las comisarías de San Pedro, Ledesma y la cárcel del Buen Pastor, cuando fueron detenidas en el año 1975.

Ambas vieron a Dominga Álvarez de Scurta, Alicia del Valle Ranzoni y Juana Torres Cabrera -hoy desaparecidas- cuando llegaron al penal de Gorriti.

A Dominga “llena de moretones, sin espacio donde no hubiera golpes” y a Ranzoni que “tenía los tímpanos destrozados”, expresó Martina desde Francia.

Martina Chávez, secuestrada en San Pedro el 16 de mayo del 75, dijo que fue “vejada sexualmente” en dependencias de la Gendarmería, y sostuvo que en la cárcel de Gorriti conoció al ex militar Mariano Braga, condenado a prisión perpetua en el primer juicio de lesa humanidad en esta provincia; a los hermanos Carlos y Ricardo Ortiz, y al “temible” comisario Ernesto Jaig, los que amenazaban constantemente a las mujeres detenidas.

“Ellas sabían que las iban a matar”, contó por Dominga, Alicia y Juana, y explicó que cuando las sacaron el 10 de junio de 1976, la sensación que les quedó al resto de las detenidas fue que la próxima salida de ellas “era para fusilarnos”, a la vez que dio testimonio de la presencia en la cárcel de otras expresas como Artunduaga y Dora Wiesz.

Otra de las declarantes fue Hokofler, quien también desde Francia señaló que fue secuestrada desde el Hospital Paterson de San Pedro y la llevaron a la sede policial de La Mendieta, donde estuvo como desaparecida por espacio de ochos días.

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