Los reiterados maltratos hacia los pacientes que buscan salud

Los reiterados maltratos hacia los pacientes que buscan salud
La mitad de las personas que se debe hacer atender en el médico espera más de una hora su turno, dice un estudio. La violencia hacia los pacientes.
La señora Adelaida C. tiene 55 años y tiene que ver a un flebólogo, por su problema en las várices. La especialidad tiene muy pocos médicos en Catamarca, por lo que concurre a un centro de atención para buscar el turno. Después de subir las escaleras (que le habían recomendado que no lo haga) llega hasta el escritorio de la secretaria del médico, que le informa que atiende "por orden de llegada". Entrega la orden y espera que la llamen. La espera se prolonga exactamente dos horas, que las aguardó sentada, otra cosa que le habían dicho que no tenía que hacer por su situación: "Trate de no pasar mucho tiempo sentada, porque le va a hacer mal", le indicaron. Cuando por fin ingresó al consultorio, el médico la atendió apenas 15 minutos, entre el diálogo sobre los síntomas y la revisación.

"Trate de no estar mucho tiempo sentada", le reiteró el especialista.

La situación vivida por esta paciente no difiere casi en nada de lo que deben sufrir y padecer los catamarqueños que buscan alivio en su salud. Un estudio al que accedió este diario realizado por la Universidad Católica Argentina, en el Observatorio de la Deuda Social Argentina, señala que en los últimos tres años se incrementó la cantidad de personas que deben esperar más de una hora para ser atendidas por el médico. En los datos referidos a Catamarca (se la toma como "resto del interior del país") la mitad de las personas aseguran que esperan más de una hora por su médico.

Por fuera del calvario que representa conseguir una orden médica -en particular en la Obra Social de los Empleados Públicos (174 mil afiliados en la provincia)-, un aspecto abordado en numerosas oportunidades por este diario, la espera a la que se somete a los pacientes es sumamente violenta y casi vejatoria. Sobre todo cuando se busca médicos especialistas en áreas críticas de la salud provincial, como endocrinólogos, diabetólogos, oncólogos, dermatólogos, algunas áreas de pediatría y hasta nutricionistas.

En un caso extremo, llegan a dar turnos para "dentro de un mes" o peor, "dentro de tres meses".

El Ancasti recolectó testimonios de pacientes que aguardaban ser atendidos por un especialista, o bien, para realizarse un estudio que involucra imágenes (ecografías, doplers, tomografías). En ningún caso la atención se produjo respetando el horario del turno entregado de antemano. Y se mantiene la tendencia de que se atiende "por orden de llegada", lo que en definitiva representa una extensión desmedida del tiempo de aguardo.

Una secretaria que trabaja en un sitio de atención al público en un centro donde se realizan diagnósticos, confió en que uno de los especialistas cambió el método de trabajo de entregar turnos con horarios a atender por orden de llegada. "Es que siempre llegaba una hora después de que tenía que comenzar a atender y la gente se enojaba", reveló.

Pero aún así, los pacientes siguen siendo eso: pacientes con sus médicos porque saben que si se niegan a esperar por su turno, tendrán que esperar no una hora más, sino uno, dos o tres meses más.

La violencia institucionalizada y el desamparo

Una psicóloga que trabaja en el Hospital de Niños "Eva Perón" realizó recientemente un estudio en el que aborda la violencia institucionalizada ejercida, en particular, por quienes deben procurar salud a la población en general. En este trabajo se destaca, al mismo tiempo, la actitud de los pacientes que eligen esperar y tolerar cierto maltrato para obtener, finalmente, el alivio que buscan.

Esta situación de desamparo reiterado frente a los médicos no ocurre, sin embargo, con otros actores de la salud, como por ejemplo, odontólogos y psicólogos.

En el caso de los primeros, los dentistas se empeñan en respetar (con ciertos límites también) los turnos que entregan y se preocupan por planificar el regreso del paciente. En este caso, la reticencia para volver es de la persona que asiste al odontólogo.

Y para el caso de los psicólogos, se preocupan en no hacer esperar más de 5 minutos a las personas que llegan para las entrevistas, una situación que no se observa ni siquiera en las áreas de salud más elementales.

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