Omar Acuña, uno de los rehenes y sobreviviente del violento motín sucedido en la Alcaidía de esta ciudad, fue contundente a la hora de acusar a quienes fueron parte responsable de la toma de rehenes, que se dio por una falta de decisión de las autoridades carcelarias.
“Me quede junto a mi compañero de tarea, pude disparar y salvarme pero no quise que el quedara solo y nos tocó vivir a los tres las peor pesadilla de nuestras vida”, relató.- Desde el momento en que se produce la rebelión por parte de los internos del módulo seis, hasta la toma de rehenes pasaron más de tres horas, el tiempo suficiente como para que se pueda controlar el amotinamiento de los internos, y de esta manera evitar la toma de los tres rehenes, acuso el empleado Omar Acuña que estuvo cautivo más de doce horas en el motín. Hoy los jefes están cuidando más su sillón y escuchando la bocina política, para ver que le dicen, todo esto sin importar que está en riesgo la vida del empleado penitenciario, que hoy tiene menos derechos que los internos que están alojados.
Y sobre todo sin el equipamiento necesario para defenderse en estas cuestiones, no hay elementos, se tienen que defender con palos de escoba, y usara cascos de motos, y como escudo muchas veces se usan las tapas de ollas, esto es el colmo. No podemos creer los que paso, doy gracias a Dios que puedo contar esto, desde ahora voy a recapacitar si vuelvo, dijo. Muchos de mis compañeros de trabajo me llamaron desde ese día, y cada uno de ellos también están evaluando si siguen o salen a buscar otro trabajo que les asegure no solo el sustento, también las mínimas condiciones de seguridad, sostuvo.
Querían evitar un conflicto armado
En otro de los pasajes el penitenciario que fue tomado de rehén, y que cumple funciones dentro de la unidad carcelaria como jefe de oficina personal, dijo que “los jefes no actuaron de manera rápida para evitar un conflicto armado entre los presos, pero de todas maneras sucedió tal hecho. Ya que los internos de varios módulos, una vez que ganaron las instalaciones casi en su totalidad, hubo en el perímetro un enfrentamiento entre personal penitenciario, presos y familiares de estos, indico el empleado”. La situación supero a todos desde las máximas esferas políticas carcelaria y de la provincia, acuso. Las duras declaraciones que emitió Omar Acuña sobre el análisis que hizo sobre el amotinamiento en la alcaidía, dijo que varios de los internos una vez que tomaron a uno de los celadores del módulo cinco, querían lincharlo. Y fue el primer rehén que exhibieron a los medios en la recorrida por todo el perímetro del alambrado de la unidad, ante esta situación nosotros observábamos desde nuestro puesto en la celaduría, y veíamos como lo llevaron a recorrer las instalaciones entre golpes de todo tipo a este agente. Para luego hacer lo mismo con nosotros, durante varias horas.
“Nos vestimos como presos” confirmo
El relato del penitenciario que iba subiendo de tenor, a medida que pasaban los minutos, y todo parecía una crónica sacada de una novela de ciencia ficción, pero que no era otra cosa que las más cruda realidad, y es la que paso el agente Acuña junto a sus compañeros de trabajo que fueron tomados de rehenes en la alcaidía de esta ciudad. Prosiguió en el comentario diciendo que “luego de la presión por parte de varios presos que querían abrir la pajarera donde estábamos cubiertos para evitar las agresiones, y al no tener éxito y poder entrar, desde otro de los módulos los internos que no se habían sumado a la rebelión nos gritaban que nos vistamos como ellos para poder zafar, y de esta manera poder salvar nuestras vidas”.
“Ante esto, hicimos lo que nos indicaron estos presos, pero unas horas más tarde uno de los amotinados se da cuenta que no éramos uno de ellos, y comienzan las corridas para agarrarnos, en ese momento creí que era el fin para nosotros dos”.
“Una vez que nos cazaron nos hicieron sacar nuestras prendas para ver si teníamos tatuajes, y de inmediato empezaron las agresiones físicas, la mayoría de ellos pedían que nos mataran. Pero cambiaron de parecer luego de una extensa deliberación, y nos obligaron a ponernos nuestros uniformes, y también empiezan a hacernos recorrer todas las instalaciones, pegándonos y ocasionándonos toda clase de lesiones en el cuerpo, hasta que en un momento uno de los líderes, se sentó a hablar con nosotros, y ahí aproveche -dijo Omar- para indicarle que nosotros en ese momento seriamos la garantía para que a ellos no los repriman.
A lo que accedieron, recordándonos que de todas maneras ellos tenían el poder para matarlos si querían, ¿y si las cosas salían mal?”, recordó el penitenciario. Continuó diciendo, “ante esto consigo conversar con los más enardecidos y hacerlos entender que nosotros éramos la garantía y que de inmediato había que hacer un petitorio elevando los pedidos hacia las autoridades carcelarias y provinciales, para poder llegar al fin del conflicto. Pero que ellos debían también ceder y entregar a uno de le rehenes, y es ahí que a las cuatro de la mañana del martes entregan al primero”.
Luego de todo esto se logra imprimir el petitorio con los pedidos de cada uno de los internos, y de inmediato piden la presencia de los medios de prensa y de autoridades provinciales y de derechos humanos para deponer el motín, concluyó Omar Acuña.
Finalmente, y de manera extraoficial, corroborando los dichos del agente penitenciario, las negociaciones llevadas a cabo contrarreloj dentro del complejo tomado por el Subsecretario de Asuntos Penitenciarios, Juan Carlos Goya junto con la valiosa colaboración del suboficial Gustavo Olivello, quien había llegado al lugar acompañando al secretario Javier Oteo, permitieron recuperar al primer rehen ofreciendo comida y bebida para calmar los animos. Luego, con el correr de las horas, lograron con dos bresas de cigarrillos recuperar a los rehenes que faltaban.-

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