Sin reglas claras, el consenso será apenas un deseo

Walter Brown

La idea del Pacto Social ha acompañado a la presidenta Cristina Kirchner desde el comienzo de su gestión, pero ha tropezado una y otra vez con los intereses encontrados de las tres patas de la mesa del diálogo: Gobierno, gremios y empresas. Y hoy, la escena no muestra una realidad demasiado diferente.

Ya sea por el cambio abrupto de reglas o la carencia de ellas, nuevos frentes de conflicto se han abierto entre los actores principales del diálogo.

La nueva convocatoria presidencial a sindicalistas e industriales se formula en medio de la puja que mantienen la Casa Rosada y el sector privado por el avance estatal sobre los directorios de numerosas compañías, y el incremento incesante de los precios.

Y también en momentos en que los gremios, como el de los bancarios, no solo endurecen su postura ante las empresas a la hora de reclamar aumentos salariales, sino que hasta desafían a la autoridad oficial y desconocen los llamados a conciliación obligatoria para frenar medidas de fuerza.

La semana próxima, la foto mostrará, seguramente, a la Presidenta escoltada por el flamante titular de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, y el mandamás de la CGT, Hugo Moyano. Pero a la película aún le falta un libreto y parece muy lejos de poder estrenarse.

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