Cada año nacen unos 21 mil bebés prematuros en la provincia de Buenos Aires, que requieren cuidados especiales. Nacer en forma prematura y con bajo peso constituye el mayor riesgo para un bebé. De hecho, ambas condiciones, que suelen aparecer asociadas, constituyen la primera causa de muerte infantil, es decir, de bebés menores de un año.
“Cada año nacen en nuestra Provincia alrededor de 21 mil bebés prematuros, y se sabe que son los que requieren mayor cuidado, dado que sus órganos son más inmaduros y deben lograr fuera del útero materno la madurez que no pudieron desarrollar intraútero. Esto es lo que los hace más frágiles, con permanencias hospitalarias más largas y riesgo de complicaciones y de vida”, detalló la ministra de Salud de la provincia, Zulma Ortiz.
Mortalidad infantil. La mortalidad infantil, es una variable demográfica que indica el número de niños menores de un año de edad fallecidos a lo largo de un periodo de tiempo determinado.
El doctor Hugo Talani, médico pediatra, explicó a La Verdad que “estos niños fallecen por distintas patologías, algunas son prevenibles y otras están tratando de evitarse. En los últimos años los valores se han reducido mucho en nuestra región. Son muy pocos los bebés que se mueren en Junín, por año, pero un bebé fallecido cambia mucho la estadística. Aunque no tengo los números precisos, sé que en este momento, en la Región Sanitaria III, ha bajado. La idea es que, en la medida en que haya, mejores controles de embarazo, atención primaria y mejor seguimiento del bebé durante el primer año de vida, podrían evitar todo lo prevenible. Si se adhiere a los programas IRAB del Ministerio, para evitar la morbimortalidad de las enfermedades respiratorias bajas, sobre todo de la bronquiolitis y mejorar las enfermedades infecciosas por gastroenteritis u otras que pueden ser controladas, eso también baja la mortalidad infantil”.
“Lo que se está viendo es que cuando aumenta el índice de prematurez y de bajo peso, son chicos que tienen más posibilidades de enfermarse en el primer año de vida o de tener internaciones prolongadas en neonatología, lo que generaría posibilidad de morbimortalidad. En el futuro, con el descubrimiento del genoma humano, supongo que podrán mejorar las enfermedades genéticas, y se evitarían causas que hoy son difíciles de prevenir. Por ejemplo las cardiopatías congénitas, que son el 10 por mil de nacimientos, la mayoría son controladas y diagnosticadas precozmente e incluso, algunas, ya se operan intraútero. En tanto, la prematurez, el bajo peso, las consecuencias de las enfermedades respiratorias o infecciosas se están controlando con los programas y las vacunas. De esta manera se genera menos mortalidad infantil”, puntualizó.

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