Para el opositor Héctor Palacios, la liberación de presos puede abrir una nueva etapa en la isla
El gobierno de Raúl Castro le autorizó, entonces, viajar a España para recibir tratamiento médico, pero él puso como condición poder regresar. Lo hizo en septiembre de 2008 y desde entonces sigue en su lucha como coordinador de la Unidad Liberal de la República de Cuba, una de las plataformas opositoras más importantes. Acaba de regresar de Santa Clara, después de lograr que el disidente Guillermo Fariñas, vicepresidente de su organización, abandonara una huelga de hambre que duró 135 días.
-¿Ha sido difícil convencerlo?
-Al comenzar su huelga de hambre él me nombró su albacea y yo fui a verlo todas las semanas. El siempre dijo que hacía la huelga para lograr la excarcelación de 26 presos enfermos, pero que no era inflexible, que si el gobierno se movía, él también se movía. Bueno, pues aunque nos ha sorprendido, el gobierno se ha movido...
-¿Qué representa la decisión del régimen de excarcelar a todos los miembros del Grupo de los 75?
-A mi juicio, es el paso más serio que ha dado el gobierno en los últimos 50 años en busca de una concordia nacional, por lo que puede abrir una nueva etapa. Si el gobierno empieza a dar pasos -y le conviene-, sería bueno para todos. La primera condición para ir a cualquier negociación era que no hubiera presos políticos.
-¿A qué se debe el cambio de actitud del gobierno?
-Hay razones políticas, sociales y económicas, que indican que el gobierno no tenía otra alternativa. Si la tiene no pone a nadie en la calle. El momento es crítico y el régimen lo sabe, necesita soltar lastre. Pero es, sobre todo, un triunfo de las fuerzas democráticas de Cuba, que comienza por el sacrificio de Orlando Zapata y sigue con la huelga de Fariñas y las marchas de las Damas de Blanco.
-¿Cree que tendrá implicancias políticas, en el sentido de ampliar los márgenes de acción de la disidencia?
-Probablemente. El que un gobierno tan intransigente haya decidido liberar a los presos de conciencia es un paso importante; con Fidel no se hubiera hecho.
-¿Cuántos presos políticos quedan en la isla?
-El tema de las listas es delicado; hay que revisarlas bien. Hay que distinguir el tema de los presos de conciencia del resto, aunque a veces a los opositores se los condena por delitos que no han cometido.
-¿Cree que esto es una jugada del gobierno para preparar el terreno a otros cambios de envergadura? ¿Comenzarán las reformas?
- Si no hacen reformas económicas, esta revolución no dura un año más. La gente ha perdido la fe; la ineficiencia es absoluta y no hay estímulos para producir. La deuda externa de Cuba es gigantesca y Cuba necesita créditos, y para eso no puede tener presos políticos. Es la primera vez que yo veo un camino por el cual se puede transitar, pero ahora dependerá de los límites que el gobierno quiera poner.
-¿Cuál debiera ser el papel ahora de la UE y de Estados Unidos?
-En 2008, cuando salí de Cuba, estuve con Obama varias veces. El me preguntaba qué se podía hacer. Yo le dije: "No le pido que levante el embargo porque eso es muy difícil, pero hay que ir desmantelándolo". Le dije que algunas medidas podrían ser permitir los viajes de los exiliados y el envío de remesas [ya lo ha hecho], y también autorizar los viajes de los turistas norteamericanos [en estos momentos se está discutiendo en el Congreso]. Todo eso ayudará a que Cuba se abra, porque si Cuba empieza a convivir con el mundo, no puede seguir con una política de intransigencia.
-¿Y la Unión Europea?
-Ya no hay razón para mantener la "posición común" de la UE. Lo importante ahora es que se mueva todo el mundo. Cuba dio un primer paso, que sirve para desatascar cosas, pues ahora a moverse todos, que no se estanque la cosa; esto es un proceso que comienza y sería estúpido quien lo parara.

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