Reforma de salud: Obama ya tiene los votos para que sea ley

Lo dicen cerca del presidente, que hoy se juega en el Congreso su capital político.
La feroz batalla por la reforma del sistema de salud en EE.UU. ha sido larga, dura y desgastante. Pero el presidente Barack Obama nunca se dio por vencido. La pregunta ahora es si Obama logrará llegar a la meta final con éxito e ileso. Dado el enorme capital político que ha invertido en este tema, lo que está en juego es nada menos que el futuro de su presidencia.

Para que la reforma sea aprobada en la votación histórica de Diputados, Obama necesita 216 votos. El líder de la mayoría oficialista, Steny Hoyer, anunció ayer que ya tenían los votos necesarios. Pero el frente demócrata es tan endeble y contiene tantos disidentes que a último momento puede descarrilar.

El proyecto de ley es producto de un año de negociaciones y costos muy penosos. Un ejemplo: no tiene una opción pública, es decir un seguro medico público, como querían muchos demócratas. Pero prevé subsidios estatales y la extensión de un programa que ya existe llamado Medicare para cubrir a las 31 millones de personas que actualmente no tienen cobertura médica. La iniciativa también propone cambios radicales en los seguros médicos privados. De ahora en más, las compañías aseguradoras ya no podrán negarles un seguro médico a quienes padezcan una enfermedad.

La Oficina de Presupuesto del Congreso, un organismo independiente muy respetado por republicanos y demócratas, calcula que esta reforma, considerada la más importante en los últimos 40 años, costará en los próximos 10 años US$ 940.000 millones. Pero, a cambio, reducirá el déficit fiscal en US$ 138.000 millones gracias a bajas en el costo de algunos servicios y a un incremento en los impuestos de los que ganan más de US$ 250.000 anuales.

Desde el comienzo la oposición republicana fue virulenta. Calificó al proyecto de socializante y comunista. Dijo que su costo será tan desorbitante que multiplicará el ya enorme déficit fiscal y llevaría a EE.UU. al default. Hablaron de paneles de la muerte que iban a decidir quién tiene derecho a la atención médica y quién no. Asustaron afirmando que iban a perder sus seguros médicos privados.

Ayer, sin embargo, el problema giraba en torno a algunos diputados demócratas antiabortistas que exigían un cambio en el texto del proyecto para que el dinero del Estado no pueda ser utilizado para practicar abortos. Obama decidió posponer un viaje que tenia previsto a Indonesia, Australia y Guam para estar durante la votación de hoy y, además, ayer se trasladó al Congreso para dar al proyecto un último empujón.

Una victoria hoy, sin embargo, no significa que el problema terminó. Si bien Obama podrá transformar el proyecto en ley, la Casa Blanca prometió (para conseguir votos) modificaciones que tendrán que ser votadas en el Senado. Pero incluso si Obama saliera victorioso también en esa nueva votación, los republicanos han prometido que irán a los tribunales para que la ley sea declarada inconstitucional. "Cuando vean que somos 36 estados en contra, comprenderán que somos una masa crítica, que somos una masa constitucional", declaró el gobernador de Idaho, Butch Otter, quien ya cuenta con el apoyo de otros tres estados: Virginia, Utah y Oklahoma.

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