La estructura data de 1900. Pertenece a la familia Ferré. Desde 2002 que está sin uso. Los dueños comenzaron a restaurarlo para ponerlo en alquiler. Hay varias empresas interesadas.
El inmueble, cuya ubicación resulta inmejorable para la actividad comercial, es propiedad de la familia Ferré y ocupa una superficie cubierta cercana a los 1300 m2.
La estructura edilicia data del año 1900 y, por su antigüedad, presenta algunos deterioros que irán solucionándose de a poco.
Mediante el aporte de sus dueños, todos vinculados a la familia Ferré (hermanos y sobrinos), se están efectuando refacciones en la infraestructura interna y externa.
Varios operarios trabajan en estos días en el recambio total del techo y la tirantería. Están reemplazando las viejas chapas acanaladas por otras más modernas.
Reparaciones
Desde el 2002 que el edificio permanece inactivo. "Después de mucho tiempo de estar desocupado, hemos decidido llevar adelante estos arreglos. Habíamos tenido muy malas experiencias con las locaciones. Es por eso que estuvo tanto tiempo parado", comentó ayer Horacio Dionisio Ferré, uno de sus propietarios.
"Resolvimos con mis hermanos y sobrinos echarle mano y arreglarlo, poniendo un poco cada uno. De esa manera, haremos los arreglos más necesarios", dijo.
"El techo data de 1900 y hay que reponerlo. Ya hemos completado casi la mitad. Pondremos una cubierta nueva. Lo mismo hemos hecho con las cortinas (de las puertas y ventanas). Fueron reemplazadas por material más moderno y liviano", indicó.
"El cielorraso es de cedro y no creo que lo reparemos. Sería muy costoso." La idea es bajarlo y poner algún material más liviano, como durlock. Similar a lo que se hizo en el edificio del Correo.
En la segunda etapa del proyecto, está previsto reparar el sector donde antes funcionó la panadería.
Empresas interesadas
La familia Ferré está acondicionando este histórico inmueble, sin dudas parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad, con intenciones de alquilarlo. Hay empresas interesadas en ocupar el edificio, para desenvolver allí alguna actividad comercial. "La idea es que sea un inquilino solo, de una empresa grande, para no tener inconvenientes", comentó Ferré.
Del lado de avenida Belgrano son casi 30 metros de largo, mientras que del lado de avenida San Martín son casi 25 metros de longitud.
El edificio, de más de cien años de antigüedad, perteneció a la familia Domínguez. "Luego mi padre lo compró en un remate que realizó el Banco de la Provincia en el año ‘39. Siempre hubo ferretería y almacén de ramos generales. Se vendía de todo, desde ropa hasta herramientas", contó Ferré.
Mientras las mujeres de campo hacían las compras, los hombres tomaban algunas copas. Había despacho de bebidas.
En el subsuelo funcionaba un sótano de grandes dimensiones donde se guardaban los toneles de vino. El comercio era representante del Banco Español, con sede en Capital Federal, e intercedía en los créditos de la época. También operó una agencia de automotores donde hoy funciona el autoservicio "El Porman". Allí también se comercializaban maquinarias agrícolas.
"La estructura es muy fuerte. Antes las edificaciones se hacían con mucha perspectiva de futuro", indicó Ferré, al aludir a la solidez del inmueble.
"Las refacciones van más rápido de lo que pensaba. Pintaremos el frente y adentro hay que limpiar. Las refacciones o cambios internos, dependerán de lo que quiera hacer el nuevo inquilino."
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