Recusan a jueza de instrucción en una causa por violencia de género

Recusan a jueza de instrucción en una causa por violencia de género
Se trata de la jueza del Juzgado de Instrucción N° 6 de Paraná, Marina Barbagelata. En la presentación se sostiene que el denunciado en una causa por violencia de género y la magistrada se conocen desde hace varios años. Advierten sobre la inacción de dispositivos estatales.
Flavia Soledad Helbling presentó un incidente de recusación contra la titular del Juzgado de Instrucción N° 6 Marina Barbagelata porque sostuvo que la funcionaria judicial y su ex pareja se conocen desde hace mucho tiempo. La mujer, que cuenta con la representación de la abogada Vanesa Visconti, mantiene una disputa con su ex pareja por la restitución del hijo de 6 años de ambos. Respecto de este conflicto, el último de una larga serie de hechos de violencia y amenazas que habrían comenzado en mayo de 2013 cuando la pareja decidió separarse, la letrada informó que su representada no ve a su hijo desde el domingo 2 de marzo, cuando el padre debió restituirlo a su madre, a pesar de las numerosas medidas que presentaron para que se haga efectiva la restitución. Además de la recusación, la mujer y su representante, en el caso de que aquella les sea negada, solicitaron “el inmediato cumplimiento de la orden de restitución” del niño.

“Desde aquel día hasta hoy (por ayer) no lo ha visto más que en dos o tres oportunidades y siempre en presencia del padre”, precisó Visconti. En este sentido, resaltó que “desde el 2 de marzo al 18 de marzo no hubo una sola acción concreta de protección de Helbling”, añadiendo que “esto va en contra de lo que establece el protocolo de actuación para casos de violencia de género, que en su introducción prescribe los principios de celeridad y responsabilidad para dar respuestas efectivas ante casos como éste”. En la presentación se advierte que “a la fecha” Helbling se encuentra “en un estado de total indefensión”, puesto que ha realizado denuncias y no ha “obtenido respuestas de ninguna índole”.

PROHIBICIÓN. En el incidente de recusación, que se presentó el lunes 17 de marzo, se planteó que el denunciado ha hecho alarde de la relación con la jueza y se enumeraron los distintos episodios de violencia que llevaron al Juzgado de Familia N° 1, Secretaría N° 4, a emitir una orden de “prohibición de acercamiento y actos de perturbación o intimidación ante la mujer, su hijo y el grupo familiar”. La orden precisaba que el denunciado no podía acercarse a su ex mujer, su hijo o a ambos a menos de 300 metros de la vivienda de aquellos, de la escuela del niño y del trabajo de la madre, entre otros lugares. Así, se señaló que “ante los hechos ocurridos, realicé la primer denuncia contra Martínez el día jueves 6 de marzo de 2014 –en esta nueva etapa, puesto que hay denuncias por violencia en 2013– y en días posteriores realicé ampliaciones con denuncias presentadas directamente ante el juzgado. Las denuncias han sido para restitución de mi hijo y por violencia y amenazas de muerte hacia mi persona, pero a la fecha las cosas siguen igual. Mi hijo continúa en manos de Martínez y sigue amenazándome”.

Visconti también señaló que la jueza no ha recibido a su representada a pesar de que lo han intentado en varias oportunidades. Sobre esto se dejó constancia en la recusación. Asimismo se exhibió que a pesar de que se libró una orden de restitución, que debió hacer efectiva la División Minoridad, desde este organismo se informó que el denunciado “se negó a entregar al menor”.

CRONOLOGÍA. Visconti detalló que “los primeros síntomas de violencia psicológica hacia Helbling y el niño comenzaron a poco de separarse” y recordó que la primera denuncia por estos hechos se realizó el 14 de junio de 2013 en sede judicial. Unos días antes se había realizado una denuncia en sede policial. El 11 de julio de 2013 el Juzgado de Familia N° 1 dicta la orden de prohibición de acercamiento. El 5 de agosto de aquel año, la orden quedó firme y se dio intervención al Consejo Provincial del Menor, el Adolescente y la Familia (Copnaf), que aún no respondió a la orden del Juzgado. Por esta situación, el 12 de marzo de este año, desde el Juzgado se intimó al organismo de minoridad de la provincia que respondiera el oficio en el que se le daba intervención en el caso.

Por su parte, el denunciado, se presentó ante el Juzgado de Familia, ante el requerimiento de la jueza, el 12 de septiembre de 2013 y sostuvo que su ex pareja no cuidaba al niño, que no lo mandaba a la escuela y que la nueva pareja de aquella tenía vínculos con el narcotráfico. A fines de agosto de 2013 se presentó la demanda por alimentos, por la cual hubo una medida cautelar a favor de Helbling, lo que se refuerza en la recusación para fundamentar que la mujer “ejercía la tenencia” del niño.

La letrada –al referirse a la situación de desprotección que sostiene, sufre su representada– manifestó que “a pesar de contar con una legislación provincial completa, correcta y conforme a legislación nacional, y a pesar de la existencia de un protocolo de actuación para casos de violencia de género, es difícil acceder a una justicia real”. En este sentido resaltó que “esto se agrava porque los episodios de violencia y amenazas se vienen reiterando desde 2013, cuando la pareja decide separarse”. También refirió que “todo esto está registrado en cada uno de los organismos estatales que han tomado intervención” y añadió que “esto se puede verificar con acudir y pedir las actuaciones a los organismos correspondientes”.

Mirar para otro lado

Visconti reflexionó que “según nuestra legislación, en caso de estar ante un episodio de violencia de género, se debe intervenir inaudita parte, es decir que no es necesario informar a la otra parte de las acciones que se adoptaron, precisamente para evitar un mal mayor” y recordó que “cada ciudadano que conoce una situación de violencia de género, tiene el deber de denunciarla”.

Finalmente, la letrada manifestó que “no planteamos ninguna medida sin sustento, no vulneramos el derecho de defensa del denunciado; lo que requerimos es que se comience a intervenir, máxime cuando hay antecedentes de violencia que así lo demandan”.

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