El recuerdo por los que quedaron en el hundimiento del Belgrano

El recuerdo por los que quedaron en el hundimiento del Belgrano
Eran casi hermanos, pero uno de ellos quedó atrapado en el Crucero que fue bombardeado por misiles ingleses.

A medida que pasa el tiempo, el 2 de abril es una fecha casi traumática y dolorosa para muchos hombres, para muchas familias que perdieron a sus seres queridos en el conflicto bélico de 1982, cuando la Argentina quiso recuperar por intermedio de las armas, la soberanía sobre las Islas Malvinas. A medida que transcurren los años y cada vez que hay ciertas afirmaciones por parte de algún político británico, las heridas se siguen abriendo en aquellos hombres que tuvieron coraje y valor en un conflicto, en el cual, muchos no entendieron el verdadero trasfondo, pero que hicieron todo lo posible para recuperar ese pedazo de terruño, que le pertenece por legalidad a la Nación Argentina y que fue arrebatado por Gran Bretaña en el Siglo XIX. En muchos casos, sus vidas también fueron arrebatadas y hoy, a 31 años del inicio del conflicto bélico, recuerdan con dolor, con nostalgia y hasta con alguna lágrima.

Carlos Eduardo Barrera es un riojano, que en 1982 estaba cumpliendo con un curso de capacitación. Al iniciarse el conflicto, se embarcó en su tripulación y desde su posición tuvo que afrontar pérdidas entrañables, como la de su coterráneo Julio Cesar Fuentes, quien estaba en el Crucero General Belgrano. Este es un relato, quizás para muchos, ya leidos, pero que no deja de sorprender todo lo que se pierde en una guerra.

Barrera contó a NUEVA RIOJA sus experiencias a bordo de un barco misilístico, y el modo en que se enteró del hundimiento de una flota que era muy poderosa para la Argentina, pero que fuera del área de exclusión, fue impactado por dos misiles nucleares que llevaban la bandera de Gran Bretaña.

Primero, con palabras técnicas, y luego con explicaciones didácticas, Eduardo Barrera transportó al equipo periodístico de NUEVA RIOJA a 1982. Sentado en una de las sillas que hay en el Centro de Veteranos de Guerra “Un Sentimiento Argentino”, ubicado en el barrio Antártida IV, y como fondo un mapa de las Islas ploteado en toda la pared, Barrera contó con lujo de detalles qué pasó en ese hundimiento y las pérdidas que tuvo que afrontar tras el fuerte impacto que recibió el crucero.

“El Crucero tenía 180 metros de largo y recibió tres torpedos. Es cierto que se pudo salvar mucha gente porque ese día estaba con mar de fondo, no había cresta en el mar, eran solamente ondas. Los disparos les pega afuera del área de exclusión. Hay que recordar que se había tejido un área de combate y otra fuera de exclusión. El Crucero estaba fuera de esa área, y lo mismo le dieron”, así lo indicó Barrera.

“El submarino era atómico y el torpedo tiene su carga explosiva y un sonar, que emite corta la emisión y clasifica al blanco más grande. Si no lo encuentra, se lo puede programar para hacer la búsqueda elicoidal o cuadrada. El primer impacto fue en el través y otro en la mura. Hay murieron 249 hombres. Entre ellos estaba el riojano Julio César Fuentes, hermano de un comisario de La Rioja, oriundo de Agua Blanca”, recordó Barrera.

Sus ojos brillaron, sus manos comenzaron a tener ciertos movimientos y así fue cómo él recordó sus años vividos con este otro riojano, quien junto con esos 249 hombres se hundieron con el Crucero.

“Con él compartimos muchas cosas. Teníamos gustos similares de nuestra juventud. El se había iniciado cuatro años antes que yo. Pero los dos convivíamos en un mismo departamento. Nos decidimos casarnos con nuestras mujeres. El se casó un 24 de diciembre, yo un 4 de enero. La diferencia que hay de nuestros casamientos, son las diferencias de edades que hay en nuestros hijos. Teníamos muchas cosas en común, pero él se fue junto con ese barco”, dijo con una voz entrecortada, pero que inmediatamente se restableció.

Por su posición jerárquica, estaba en un cuarto de inspecciones, donde se procesaban todos los cálculos de misiles y ataques. En su despacho recibió un escueto informe sobre el hundimiento del General Belgrano. Barrera sabía que su hermano de la vida, Julio Cesar Fuentes estaba arriba de ese barco. Comenzó a temer lo peor, pero aguardaba una luz de esperanza, esperando que pudiese salvarse de esa tragedia.

“Primero fue todo muy cerrado, primero se nos informaba sobre el impacto, luego se fue ampliando. Nos tenían en zozobra, que fue torpedeado, que había náufragos. Se puso un equipo especial para recuperar a los sobrevivientes. Había destructores, helicópteros y aviones para marcar las áreas de los que habían salido en las balsas. Había gente herida y otros que estaban bien, pero para mí no dejaba de ser un trauma el hecho de no poder encontrarlo a él”, comentó Barrera.

Lo buscó en todos los barcos y balsas que llegaban, pero no encontraba su cara entre los sobrevivientes. Esperaba simplemente encontrarlo con vida, no importaba en qué condiciones. “Era casi un hermano para mí, más que un amigo”, agregó Barrera, hablando sobre Julio Cesar Fuentes. “Me hacía la película que estaba vivo, pero él se fue con el barco”, dijo tras una breve pausa en su relato.

En ese relato histórico, Eduardo Barrera también recordó al cantinero que tenía el Crucero. “Era un santiagueño, de apellido Avila. Los cantineros son civiles, y tras el conflicto armado, decidió seguir en el Crucero. Se fue con su hermano. Al momento de ser impactado por los torpedos, el cantinero estaba a salvo, ya había salido para la parte donde podía tirarse a las balsas, pero preguntó por su hermano. Se dirigió adentro y de ahí no salió ninguno de los dos. Se los llevó a los dos hermanos”, expresó con mucha congoja.

“A muchos de los que estaban adentro del Crucero los encontró durmiendo. En el barco todo es explosivo, te podés enganchar con cualquier cosa, porque en este tipo de incendios sufren deformaciones las mamparas, las paredes y las puertas. Al sufrir deformaciones por el combustible, no podés salir. Quedan atrapados y se apaga la luz. Al crucero lo hunden a las 16.20, pero fuera de la zona de exclusión”, recalcó.

Sobre los botes salvavidas que se arrojaron desde el barco explicó que eran tachos de 200 litros, que tienen una válvula hidráulica. que se abren automáticamente y flotan. Allí dentro, los sobrevivientes tenían agua, comida, una Biblia y un equipo de radio. “Eso sirve para 16 personas, pero había balsas que tenían 10 personas, otras cuatro, otras 20. Algunos los pilló durmiendo, estaban en paños menores, otros abrigados, por eso había gente que se había congelado sin tener un solo rasguño”, recordó.

“Hubo ataques nuestros que dieron frutos, ataques de ellos que nos dieron muchas bajas, hubo bombas y misiles que no explotaron de ambos lados, pero a nosotros nos jugó mala pasada”, reflexionó.

“Se manejó mal el tema del trabajo coordinado, cada uno cuidaba su quintita, los de Marina por un lado, las Fuerzas Armadas por otra. Ese fue un grave error. Yo tuve la experiencia en un curso con un oficial de guerra antisubmarina. A él lo embarcan en un barco de carga de transporte que se llamaba “Isla de los Estados”. Su función era proveer a todos los puestos dentro de Estrecho de San Carlos. Su tripulación estaba integrada por 15 tripulantes. Cuando estaba en este Estrecho, su gran miedo era que le dieran del propio bando argentino, porque no había una comunicación fluida con el resto de las fuerzas”, continuó relatando.

“El barco lo bajan los ingleses con un helicóptero, puesto que iluminaron con unas bengalas que dejaban de día toda la zona. Lo detectan y lo bajan. De la tripulación quedaron solamente tres personas. Este oficial, de apellido Payarola, un gallego de nombre Julio López y otro tripulante, quien no aguantó y se tiró a las aguas. Pero eran muy frías y terminó muriendo de congelamiento. Tanto el gallego como Payarola quedaron en una balsa. Este gallego tenía 50 años como tripulante de un barco mercante y en un momento le dice a mi oficial cómo era nadar”, comentó.

“Le explicó y luego de un buen momento, se tiraron al agua para poder llegar a la costa. El agua le llegó apenas abajo del hombro. Esa es una anécdota risueña de este gallego que me enteré que se murió hace unos tres años. Es decir que el único sobreviviente de este barco fue este oficial de apellido Payarola”, reiteró Barrera.

Las Malvinas en la actualidad

“Me produce mucho dolor escuchar las palabras del primer ministro británico David Cameron”

La Argentina desde hace un buen tiempo viene librando otro tipo de lucha por la recuperación de las Islas Malvinas. Mediante la vía diplomática, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner viene sosteniendo duras batallas para lograr la ansiada soberanía de las Islas. En el medio, aparece el primer ministro británico, David Cameron diciendo cosas como que lo que único que vale es el referéndum de los kelpers, o bien, haciendo referencia e ironizando sobre la designación de un Papa de nacionalidad argentina.

Estas afirmaciones de qué manera calan en los corazones de un sobreviviente de la contienda bélica del ‘82, cuyos intereses en sus venas es simplemente lograr la recuperación definitiva de las Islas, acción que llevó a ver las muertes y las ausencias de sus seres más queridos. Así es como NUEVA RIOJA preguntó a Eduardo Carlos Barrera, quien se refirió como “un dolor muy grande”.

- ¿Cómo reacciona un veterano de guerra ante estas afirmaciones de David Cameron?

- Con un gran dolor, porque las Islas son nuestras. En tiempos anteriores al ‘82 la Argentina le brindaba todo tipo de apoyo a los kelpers, por la distancia que tenían con Inglaterra. Recibían apoyo logístico por parte nuestra. Los ingleses los consideran ciudadanos de tercera. Pero es muy difícil que salgan de las Islas, porque es una zona muy rica en petróleo, es yacífera, además de la parte estratégica, porque se controla a los dos océanos. Como veterano sentimos mucho dolor, porque pienso que los gobiernos tienen que pelear mucho más.

- ¿Pero no le parece que ahora se está peleado más que en otros años por la Soberanía?

- Si vamos a hacer un balance de los distintos gobiernos, se manejaron de acuerdo a las circunstancias. En el ‘82 se suponía que iba a ser vía diplomática y con una pequeña prisión se iba a lograr la soberanía. Pero no fue así. Se armó un conflicto armado que nadie se lo esperaba, ni ellos ni nosotros. Ahora se están haciendo cosas, pero desde mi punto de vista es muy dificil, por lo que acabo de decir, desde el punto de vista estratégico, los ingleses no van a dejar las Islas.

- ¿Cree que se logró la inserción del veterano a la sociedad argentina?

- Costó, porque muchos no conocían todo lo que pasó. Pero pienso que cuando se conoció lo que hicimos y todo lo que pasó se logra. Nadie conocía los valores, el sacrificio, los valores. Por eso es que no se podía hacer una evaluación sobre lo que pasó. También es cierto que cuando volvimos, el gobierno de ese entonces no tenía bien definido qué hacer con nosotros. Nos ocultaron.

Ahora seguimos en el Centro de Veteranos, siempre dando un servicio a la comunidad.

Sobre “Iluminados por el fuego”

Los veteranos de la guerra niegan los hechos denunciados en una película

El veterano de guerra Carlos Eduardo Barrera explicó a este diario que lo relatado por la película Iluminados por el Fuego “no existió jamás”. No es la primera vez que se escucha esto en La Rioja, y Barrera dio explicaciones del por qué de su tajante oposición a lo denunciado en este film.

“Es mentira que pegaban que los estaqueaban. Eso jamás existió. Lo mismo eso que morían de hambre. En todo conflicto, hay crisis, hay carencia. En el barco donde estaban también hubo crisis. Nos daban una latita, que nosotros le llamábamos “dogui”, que eran albóndigas y teníamos que comer eso. Todo enlatado, pero no podíamos pretender comer lomitos, eso es razonamiento”, testimonió Barrera en torno a las denuncias que el veterano de guerra Edgardo Estaban denuncia en este film dirigido por Tristán Bauer.

“Lo que pasa es que hay alguien que inventa y hay otros que le llevan el apunte con esas pavadas. Lo mismo pasa con las botas, si una bota se te rompió no pretenderás ir a la esquina a comprarte otra”, reiteró.

“Son pavadas que hubo ese trato hacia los soldados. Hubo crisis, es cierto, pero es una guerra, no hay que ser pretencioso en ese sentido”, opinó.

Una gran cantidad de ex-combatientes pertenecientes al GAAerot 4 (Grupo Artillería Aerotransportado 4) salió a criticar abiertamente la veracidad de los hechos expuestos en la película.

Aún siendo una ficción, el relato, según los ex-combatientes, está claramente ligado al grupo donde Edgardo Esteban estaba confinado.

Entre los hechos narrados, los veteranos afirman que Esteban casi ni participó montando la defensa de la unidad en la que estaba destinado ni en el campo de batalla, ya que se resguardaba en una de las casas cercanas. También manifiestan su profundo dolor con respecto a que Edgardo Esteban abandonó su guardia en donde posteriormente murió en un bombardeo naval el conscripto Eduardo Vallejos, quien no debería haber estado en esa posición en ese momento. Más allá de los dichos de los veteranos, NUEVA RIOJA se hace eco de los films elegidos por Telam para esta fecha, donde en primer lugar ubican a Iluminados por el Fuego, como película nacional que retrata la vida en Malvinas. Dirigida por Tristán Bauer y estrenada en 2005, el filme está inspirado en el libro homónimo de un ex-combatiente de la Guerra de Malvinas, en donde narra sus experiencias de cuando a los 18 años fue enviado a las islas para combatir a uno de los ejércitos más poderosos del mundo.

Corriente nacional de la militancia

Recuerdan a los veteranos de guerra

La Mesa Provincial de la Corriente Nacional de la Militancia desea recordar y homenajear a todos aquellos héroes que, un día como hoy, “fueron participes de la restitución de nuestras Islas Malvinas, en el cual con gran entrega sacrificaron hasta sus vidas defendiendo la soberanía territorial argentina”, indicaron en un comunicado de prensa enviado a la redacción de NUEVA RIOJA.

“Deseamos, por sobre todas las cosas hacer reconocimiento al honor, a los sufrimientos padecidos, al esfuerzo y al elevado e innecesario costo de vidas humanas, que perdura por sobre las circunstancias y la temporalidad del hecho histórico”, puntualizaron.

“Ese 2 de abril de 1982, la Dictadura Genocida-Cívico –Militar ordenó el desembarco en las islas Malvinas, bajo soberanía británica desde 1833. Aquellos jóvenes, mal equipados, sin entrenamiento, recuperaron por la fuerza nuestros derechos soberanos sobre las Islas Malvinas, Georgias, Sandwich e Islas del Atlántico Sur al tomar el control de Puerto Argentino, capital del archipiélago.

Luego de 74 días de esfuerzo y sacrificio, de la muerte de 649 soldados, de los heridos, de las secuelas físicas y psíquicas que en muchos casos aún perduran, el 14 de Junio a las 16 Hs., todo termino con la rendición Argentina y la reocupación del archipiélago por parte del Reino Unido, demostrándose una vez mas la incapacidad de la conducción ejercida por los jerarcas de la Dictadura .

A pesar de todo el horror y los padecimientos, podemos rescatar dos elementos altamente positivos: por un lado la reafirmación de nuestros derechos soberanos sobre las islas, y por el otro, el aceleramiento de la caída de la más feroz y salvaje Dictadura que haya existido en nuestro país”, agregaron.

“Vaya para todos nuestros queridos héroes, nuestro más sentido homenaje. Las Malvinas argentinas por siempre. Volveremos”, concluyeron desde la Mesa Provincial de La Corriente

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