El imputado relató los sucesos de la noche del homicidio, aunque su declaración estuvo plagada de imprecisiones.
El imputado por homicidio decidió prestar declaración, reconociendo haber matado a la mujer, aunque dando a conocer que no recordaba gran parte de lo sucedido, ya que se encontraba bajo los efectos de una gran cantidad de estupefacientes; los que había estado consumiendo durante toda la tarde.
Asimismo, en la finalización de la audiencia, y una vez que hubiesen declarado también los médicos que intervinieron en la autopsia; el fiscal de la Cámara solicitó al Tribunal efectuar una ampliación de la imputación con la que Cano llegó a sentarse al banquillo de los acusados; proponiendo que la misma sea “homicidio doblemente agravado por alevosía y ensañamiento”.
El Tribunal hizo lugar al pedido, y el abogado defensor del imputado solicitó una prórroga para rearmar la defensa en base a esta nueva calificación, por lo que el juicio pasó a cuarto intermedio para el martes próximo a las 8.
Impreciso
Cano declaró por aproximadamente una hora y media, también respondiendo a las preguntas del representante del Ministerio Público, la querella que representa a la familia de la víctima y la defensa, aunque en todo momento aseguró que no recordaba detalles puntuales sobre los momentos clave del encuentro que se produjo entre él y la víctima.
De todas formas, reconoció que la llamó hasta el baño, donde él había ingresado, con el pretexto de que el bidé tenía una pérdida y cuando ella se encontró en el interior de esa habitación, la atacó.
“No recuerdo su cara, ni por qué; sí sé que la ataqué”, expresó con voz tranquila, a pesar del terrorífico suceso que relataba para los presentes.
Asimismo, el acusado aseguró no recordar cuántas puñaladas le dio ni mayores detalles del hecho.
“Esa tarde había comprado $700 de alita de mosca” (una potente droga derivada de la cocaína), indicó, asegurando posteriormente que fue hasta el departamento porque la droga se le había terminado y pensó que en el lugar iba a encontrar más substancia. Y explicó que la hija de Aguilar “consumía habitualmente” con él, y que “podría haber guardado algo en algún lugar del departamento”.
Además, el joven de 31 años aseguró que encontró pastillas pertenecientes a la víctima y las pisó para inhalarlas, a falta de otra substancia.
Por último, el “Bebe” dio algunos detalles sobre las horas posteriores al suceso, pero indicando en todo momento que no tomó consciencia de lo que realmente había hecho y lo que esto significaba, sino hasta pasadas 24 horas del homicidio de la madre de su exnovia, con quien siempre había tenido una “excelente relación”.
82 puñaladas
Los médicos que tomaron parte de la autopsia que se realizó a la víctima, dieron escabrosos detalles sobre lo que encontraron en el cuerpo y la saña con la que se produjo la muerte de Susana Aguilar, dando a conocer que la mayoría de las 82 heridas de arma blanca que le produjo, fueron en la zona de la cara, concentrándose muchas de éstas en los pómulos, las cejas y el cuello.
La herida fatal que presentaba la mujer, fue una que el victimario le aplicó por la espalda, la que le causó una perforación en el pulmón izquierdo, de donde se le extrajeron 500 cc de sangre. Esta herida fue la que le causó la muerte, asociada a la asfixia; ya que la mujer aún permanecía con vida cuando Cano se retiró del departamento de la calle Salta 636; puesto que se encontró hollín en sus vías aéreas.
La combinación de estos dos factores es lo que le provocó la muerte. A su vez, el facultativo que revisó al imputado cuando éste fue detenido por la Policía, cerca de 24 horas después, dijo no haber notado en él evidencia médica de consumo de estupefacientes que pudiera poner en riesgo su integridad física o la de los demás.
Cano sostiene que a esas horas aún estaba bajo los efectos de la droga.
Alevosía
Al responder el médico forense que la víctima recibió la puñalada mortal por la espalda, lo que le impidió defenderse de manera alguna del ataque a su persona, el fiscal decidió agregar a la carátula del delito la figura de “alevosía”, ya que la víctima se encontraba indefensa al momento del homicidio.
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