El recuento deja al desnudo sistemáticas irregularidades

El séptimo día de escrutinio definitivo en Chubut cerró ayer con el reiterado pedido de que se diera apertura a la totalidad de las urnas. En ese lapso se registraron miles de votos mal computados y sumaron nueve los pedidos de nulidad en mesas de Puerto Madryn, Camarones, Río Pico y Comodoro Rivadavia. Son cerca de 1.900 los electores que podrían volver a votar.

Los comicios del 20 de marzo en Chubut atravesaron ya un agitado preludio que se inició mucho antes de concurrir al cuarto oscuro con el pedido de declaración de inconstitucionalidad del Decreto provincial 603, mediante el que se desdoblaban las elecciones, adelantando en seis meses la votación provincial.

Ya sobre la campaña proselitista, se registraron una serie de impugnaciones cruzadas, de las que las “listas espejo” fue la más saliente dado que se dirimió con serios incidentes en el Superior Tribunal de Justicia.

Tal prólogo electoral derivó prácticamente en una novela de intrigas, donde la sucesión de sistemáticos errores –atravesados por la duda de si fueron accidentales o voluntarios– pone en vilo los resultados comiciales en una provincia donde a nueve días de las elecciones no se sabe quién ganó.

LA DESINFORMACION

La primera luz de alarma se encendió el mismo domingo 20 de marzo, cuando una vez cerrados los comicios las horas pasaban sin difusión de datos oficiales, violentando lo dispuesto por el Código Electoral Nacional, por cuanto los mismos fiscales de las fuerzas intervinientes informaron que se les negó el acceso a la sala de cómputos.

A pesar de ese cuadro, en la madrugada del lunes el gobernador Mario Das Neves proclamaba el “triunfo” de la fórmula Buzzi-Mac Karthy sobre la base de una discutida ventaja de 1.500 votos.

Fue por esas horas cuando el Tribunal Electoral Provincial publicó una planilla que informaba 99.119 votos para el Peronismo Federal y 97.587 para el Frente para la Victoria. El documento difundía datos globales, sin discriminación de mesas o circuitos.

Dicha planilla contenía además un serio defasaje de casi 5.000 entre la cantidad de electores registrados en la categoría gobernador y diputados provinciales. El hecho resulta inexplicable si se entiende que en cada caso se computan los sufragios afirmativos, los blancos, los nulos y los recurridos.

De tal modo, para el Tribunal Electoral hubo cerca de 5.000 ciudadanos que se presentaron a votar para gobernador y no lo hicieron para diputados dado que publicó la imposible diferencia de 262.300 y 257.424 en cada categoría.

Dos días después, ese documento dejó de estar disponible en la página web del organismo, que a cambio distribuyó un documento Excel a los medios de comunicación, donde también se reiteraban los errores, como la imputación de 888 votos al Peronismo Federal en una mesa de Puerto Madryn.

El círculo de falencias informativas por parte del Tribunal Electoral continúa abierto hoy, aún con el escrutinio definitivo en marcha. La página web no tiene “posteado” en ningún caso los resultados parciales obtenidos, y durante el fin de semana, inclusive, registró demoras de hasta 48 horas para remitir la información a los medios de comunicación.

A tales irregularidades en la administración informativa, debe añadirse la denuncia del Frente para la Victoria sobre el uso discrecional del Peronismo Federal del servicio de radiogramas de la policía provincial el día de los comicios.

BITACORA DEL ESCRUTINIO

En los siete días que lleva funcionando el escrutinio definitivo, el Peronismo Federal sufrió el descuento de 800 de los 1.532 votos sobre los que cabalgaba su ventaja, y el Frente para la Victoria recuperó cerca de 1.200 que no se habían computado. En tal contexto, abundan las contradicciones ya que el Peronismo Federal insiste en su triunfo, pero la cifra varía de acuerdo al interlocutor en 2.700, 605 y 437 votos.

La tercera jornada de trabajo –el viernes- trajo la primera impugnación de una mesa: la 174 de Puerto Madryn, cuya urna contenía 24 votos menos que los electores registrados. Luego se declaró la nulidad de una mesa en Camarones y se solicitó lo propio con una en Río Pico, aunque fue denegado procediéndose a su apertura para el recuento voto a voto.

El escrutinio en Comodoro Rivadavia batió todos los récords en cuanto a nulidades. La urna 1.199 registró la cifra de 506 votos, 236 de los cuales se computaron para el ARI, una fuerza cuya mayor incidencia en las mesas comodorenses rozó los 10 sufragios. También la mesa 1.186 fue objetada por carencia de acta y certificado de escrutinio.

Aunque el Tribunal Electoral validó ambas tras un recuento voto a voto, ayer se sumaron otras cuatro cuya nulidad es inminente. Una de ellas es la 1.204, tras cuya apertura se detectó que estaba absolutamente vacía, con lo que es imposible el recuento.

En la 1.127, a su vez, faltaron 83 sobres de sufragio en su interior, cifra que coincide con los hallados en la basura del establecimiento educativo donde funcionó (Escuela 43), pero a los que no pueden vincularse de manera legítima y comprobada. En la mesa 507, en tanto, no coinciden los votantes registrados en las actas, y en la 531 también faltaron votos en relación con los ciudadanos registrados en ella.

Esto determinaría que son al menos 1.900 los electores de la provincia que deberán ser llamados a elecciones complementarias para salvar la nulidad de las mesas indicadas.

Tal situación convive con la posibilidad de que el Frente para la Victoria apele el escrutinio, cuyo mecanismo considera inválido desde el primer día, a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. De tal modo, Chubut podría no tener gobernador electo por un largo plazo.

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