Recrudecen las protestas contra Al-Assad en Siria

El régimen denunció una rebelión armada, que prometió reprimir
DAMASCO.- Miles de sirios exigieron ayer la salida del presidente Bashar al-Assad en el funeral de ocho manifestantes asesinados durante la noche en la ciudad de Homs, un signo evidente del creciente malestar contra el régimen, que advirtió que el país enfrenta una rebelión armada que debe ser reprimida.

En Homs, 160 km al norte de Damasco, los manifestantes exigieron la caída del régimen y corearon cánticos en favor de la libertad, según los activistas sociales.

Más de 10.000 personas participaron en una protesta en el centro de esa ciudad, según varios testigos. "¡De callejón a callejón, de casa en casa, queremos derrocarte, Bashar!", gritaban los manifestantes. Imágenes difundidas por YouTube mostraron a miles de personas colmando una gran plaza de la ciudad. "Homs está hirviendo. Las fuerzas de seguridad y matones del régimen han estado provocando a tribus armadas durante un mes", dijo un testigo de esa ciudad.

En la ciudad portuaria de Latakia, foco de protestas la semana pasada, también se registraron marchas seguidas de muertes por enfrentamientos.

Por la noche, una sentada de más de 20.000 personas comenzó en Homs y los opositores anunciaron que continuará hasta la caída del régimen de Al-Assad. "Más de 20.000 personas participan en la sentada en la plaza Al-Saa, que rebautizamos Tahrir, como la de El Cairo", declaró Najati Tayara.

Anoche, el Ministerio del Interior sirio denunció que "una rebelión armada" amenaza la seguridad de Siria y que las fuerzas de seguridad no dudarán en reprimirla.

"Los acontecimientos en algunas regiones, en particular en Homs, demuestran que se trata de una rebelión armada de grupos salafistas", afirmó el ministerio, en un comunicado publicado por la agencia oficial Sana. El ministerio acusa a esos grupos de haber matado a soldados, policías y civiles, y de haber atacado bienes públicos y privados.

"[Las autoridades] impondrán con firmeza la seguridad y la estabilidad en todo el país, persiguiendo a los terroristas para poner fin a toda forma de rebelión armada. No toleraremos las actividades terroristas que atentan contra la seguridad de los ciudadanos y los aterrorizan", agregó el ministerio, que controla el aparato de seguridad del régimen.

Luego de los levantamientos en Túnez y Egipto, en enero y febrero pasado, que pusieron fin a décadas de dictaduras y gobiernos autoritarios, hace un mes llegaron a Siria las revueltas populares, con epicentro en la ciudad de Deraa, en el Sur.

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