La incertidumbre sobrevuela la reapertura de la confitería La Recova, luego del fallecimiento de su anterior concesionario y la decisión de los sucesores de no continuar la explotación del comercio.
El pasado miércoles 19 de mayo falleció el concesionario de la confitería La Recova, Héctor Espil. Alquilaba esa esquina desde el año 2001. Esa esquina fue la base de un capital que incluye departamentos, terrenos y algunos comercios. La sucesión quedó en manos de sus hijos Florencia, Martín y Juan.
Esa situación afecta al personal de La Recova. Espil arrastraba una deuda de dos meses de salario y además no pagó los dos últimos alquileres, de alrededor de 50.000 pesos, al actual propietario de esa esquina, Antonio Corredera.
Dos fuentes consultadas por El Diario indicaron que los sucesores, los hijos de Espil y la esposa, no quieren seguir con el negocio, a pesar de que quedan tres meses de contrato de alquiler, hasta el 1º de septiembre.
El alquiler entre Corredera y Espil fue con cesión de personal. En rigor, cuatro mozos (del actual plantel de La Recova) pasaron con el reconocimiento de los años trabajados: en la actualidad tienen entre 18 y 22 años de antigüedad. Otros 4 empleados se incorporaron después del año 2001.
“Estamos preocupados. No sabemos que va a pasar con nosotros”, dijo uno de los empleados. Por lo pronto en la jornada de hoy salieron los telegramas en reclamo de los meses adeudados.
En relación a la indemnización, en caso de cierre, será “solidariamente responsable” el dueño del local y propietario anterior del fondo de comercio La Recova, Antonio Corredera, y la sucesión de Héctor Espil.
La única opción para que La Recova permanezca abierta es que sea explotada por el actual dueño Antonio Corredera. Pero éste arrastra una complicada situación judicial con la propiedad del local. Es que el pasado 1º de febrero de 2010 la Justicia Civil reconoció que el 50% de la esquina de La Recova es propiedad de Ángel Ortiz Cereceda, un conocido comerciante español de Santa Rosa. El Juzgado Civil Nº 2, en ese fallo, ratificó la imposibilidad de que Antonio Corredera pueda comprar esa parte ya que en su momento (en el año 1989) era el apoderado de la sucesión de Nazario Camarero. Esa resolución fue apelada.
Pero además, en otra causa judicial, hay una medida de prohibición para que Antonio Corredera alquile el local de La Recova. Es en la causa de José Benito Corredera contra Ángel Ortiz y otros, en el que se pidió la nulidad de la escritura Nº 412. En esa causa, la jueza María del Carmen García declaró la nulidad del acto de compraventa precisamente por el impedimento que tenía Antonio Corredera de comprar un bien incluido en la sucesión que administraba y era propiedad de sus apoderados (los sucesores de Nazario Camarero). El Juzgado Civil Nº 1, a cargo de María del Carmen García, emitió un edicto en el que decretó “la prohibición de contratar” el inmueble de La Recova.
Todo este combo legal y comercial pone en vilo la reapertura de la tradicional esquina de La Recova, frecuentada por miles de santarroseños durante cada día.

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