La Cámara Civil rechazó el pedido de Liliana Ortiz, -hija de Ángel Ortiz, administradora de la sucesión de su madre, involucrada en el pleito por la participación de su padre en la venta de La Recova-, para ingresar en el expediente judicial por la propiedad de la tradicional esquina de Avellaneda e Yrigoyen.
La causa por la propiedad de La Recova tuvo además una medida inesperada. El apoderado de Ortiz Cereceda habría presentado un escrito devolviendo los derechos sobre la propiedad de esa esquina a Antonio Corredera. La operación fue declarada de nulidad absoluta. La Cámara desconoce a Liliana Ortiz diciendo que sus derechos están protegidos por el apoderado de su padre.
“No dejan defenderme y tengo el temor porque no quiero que inescrupulosos pudieran aprovecharse de esta situación. Solo me queda confiar, según dice la Cámara, en que se defiendan mis intereses a través de un apoderado de mi anciano padre que vive en España, defendiendo los intereses de todos los herederos incluído el 80% de la legítima”, afirmó Liliana Ortiz.
El fallo de la Cámara lo firman Graciela Martín y Norma Alicia García Olmos y es de octubre del año pasado. A través de una resolución rechazan el ingreso al expediente de Liliana Ortiz. Afirman las camaristas que la providencia rechazada “ningún agravio le ocasiona a la recurrente por cuanto el derecho qu ésta invoca goza del resguardo , la protección que y la defensa que en el presente proceso ensaya el Sr. Angel Ortíz Cereceda, padre de la presentante”. En rigor, los hechos demuestran que fue la hija Liliana Ortiz la que le dio impulso a la causa y defendió sus derechos sobre la propiedad de La Recova, obteniendo un fallo de primera instancia de nulidad de la venta de Ortiz Cereceda a Antonio Corredera.
Por eso la Cámara -del 21 de octubre de 2010- resolvió no hacer lugar al pedido de intervención formulado oportunamente por Ortiz. “Dicen que mi madre prestó asentimiento para la venta de un bien propio que es ganancial al ser hogar conyugal y Recova era un bien ganancial comprado por mis padres, casado desde hacía 24 años cuando se compró”
En otra declaración, Liliana Ortiz, ante lo que sucede en el expediente, dijo que “no quisiera que solicitaran la revocación de un juicio tan largo luchado y ganado”.
“Este juicio no necesita que se invoque ningún derecho de propiedad respecto del porcentaje del bien, que es el 50 por ciento correspondiente a Antonio Corredera, porque tiene fuerza de ley el hecho nulo de nulidad absoluta motivado en el hecho de que un administrador no puede comprar lo que administra de acuerdo a nuestras leyes”, explicó Ortiz.
“Estamos caminando todavía, nos queda un largo trecho con todas las instancias superiores en donde se espera conseguir que se haga justicia”, asegura. “Hasta tanto no entre mi prueba no se podrá demostrar que Abel y Pepe fueron socios durante 38 años y eso me consta por ser hija de una de las partes”.
La causa tiene a una una jueza recusada, Gloria Albores. “No quiero pensar que nos tenemos que encontrar con un posible jucio político”.
La última novedad del juicio sería la presentación de un escrito por parte del apoderado de Angel Ortiz Cereceda, quien el 27 de diciembre -un día antes de la feria judicial- habría renegado de los derechos de propiedad sobre el 50% de la Recova.
La disputa entre los hermanos Corredera (José Benito contra Abel y Antonio) surgió en 1999 cuando fueron a disolver la sociedad de hecho. Allí surgió que José “Pepe” Corredera no figuraba entre los propietarios del inmueble de La Recova, la histórica esquina santarroseña. “Pepe” relató a El Diario que aportó para la compra de ese inmueble a través de la compra de los derechos de la sucesión de Nazario Camarero. Esa compra la realizaron los hermanos Corredera junto a otros socios, entre los que estaba Ángel Ortiz.
Abel y “Pepe” Corredera integraron desde el año 1967 una sociedad de hecho con el objeto de la explotación del negocio de joyería y relojería. En 1977, la sociedad adquirió inmuebles para alquilar. Dos de ellos (Quintana 135 y Gil 201) fueron registrados en condominio de los integrantes de la sociedad y una tercera, la esquina de Avellaneda e Irigoyen (integrada por la esquina de La Recova y dos locales sobre Avellaneda y uno sobre Irigoyen), figuraba a nombre de Abel Corredera y Antonio Corredera.
En una causa que está en la Justicia Civil, “Pepe” Corredera demostró que Antonio Corredera le compró a Ángel Ortiz el 50% de la propiedad de La Recova. Pero no podía hacerlo porque era administrador de la sucesión de Nazario Camarero, a la sazón vendedores de ese inmueble. En primera instancia se anuló esa venta y se le dio el 50% de la propiedad a Ángel Ortiz.
Ahora la causa sobre la disputa del inmueble está en la Cámara de Apelaciones. Fue iniciada por José Benito Corredera, pero es su hija Carina quien heredó los derechos de ese juicio.


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