El constante incremento en los precios de la carne limita el acceso de la gente a esos productos y paulatinamente hunde en una crisis de importancia a las carnicerías y abastecedoras, que han reconocido las dificultades para hacer frente a la notable merma en las ventas.
Carlos Cerdeira reconoció que la decisión fue muy difícil de tomar, pero que a cuatro meses de haber reconvertido su actividad no hay arrepentimientos y que las perspectivas son importantes, buscando la expansión a partir de la distribución. Si bien los carteles los siguen identificando en la relación directa con la venta de carne vacuna, en los mostradores y heladeras ya no hay reses y en cambio tienen productos elaborados con carne de pollo y chancho, así como molida, milanesas y otros derivados.
“Como carnicería siempre nos dedicamos al ternero, pero el valor de la carne fue subiendo, y dentro de la comunidad de Fontana se empezó a hacer más difícil la venta, así que empezamos a idear las variantes que impidieran la caída del comercio.
La realidad del mercado del pollo es distinta del de la vaca, los costos que se manejan son otros, todo eso tuvimos que empezar a discutir en profundidad, y luego de cuatro años, nuestro comercio tuvo que cambiar”.
Más allá de la difícil situación, dijo que les está yendo mejor que con la carne vacuna. “La gente puede acceder a comer este tipo de producto, algo que no estaba pasando con la carne”.
También dejó en claro que dentro del análisis que hicieron sopesaron el hecho de que este ciclo de crisis que se está dando el el mercado vacuno tardará al menos tres años para revertirse.
Cambios profundos
La reconversión también implicó cambios profundos en la manera de manejarse dentro de la actividad. Es así que también el personal en su mayoría es nuevo. “Dimos un giro de 360 grados, todo como consecuencia de la crisis que se empezó a sentir con fuerza en este último año”.
Reconocieron que a la gente se le hacía muy difícil acceder a la carne, y eso también perjudica al sector porque es un producto perecedero, por lo que además de la caída de las ventas traía aparejado una pérdida importante en los productos, que no salían.
En este sentido, detalló que una media res pequeña hace unos meses estaba en 18 pesos el kilo; con un peso promedio de 80 kilos debían tener 1.500 pesos para poder bajarla, pero cada una de ellas no aporta gran cantidad de los cortes más vendidos, por eso la inversión que se hace es enorme.
Los carteles
A pesar de que en las paredes aún persisten carteles en los que se señalan los cortes vacunos, los pizarrones fuera del local detallan que el rubro está orientado en gran medida al pollo.
La gran proporción de venta también los posicionó en forma inmediata, haciendo que tuvieran precios competitivos y de buena calidad, algo que la comunidad reconoce.
Cerdeira aseguró que con el afianzamiento de la empresa ahora vendrán otros desafíos, para los cuales ya tiene programado empezar a dar los primeros pasos.
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