Reconocimiento a los pueblos Indígenas

Reconocimiento a los pueblos Indígenas
Coordinadora técnica del Año Internacional de la Quinua a nivel internacional y oficial de protección vegetal de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura en Latinoamérica.
Estuvo en la Expo Quinua Jujuy 2013 para referirse a los desafíos y oportunidades que deberán afrontar los países luego de la declaración mundial de esa semilla.

¿Cuáles fueron los ejes de su disertación?

Mi disertación empezó señalando que el Año Internacional de la Quinua se lanza en reconocimiento a los pueblos indígenas que conservaron y preservaron este alimento para las futuras generaciones. Mostré cuál fue la dinámica del Año Internacional de la Quinua, estamos a seis meses de la celebración central y mencioné cuáles son los impactos y las oportunidades y desafíos que a partir de este año se generaran en los países de América y a Nivel Mundial. La Quinua es un cultivo estratégico por su alto valor nutricional, su amplia adaptabilidad y su potencial gastronómica.

¿Cuáles son los desafíos?

El principal desafío es que hay que dejar de ver a la quinua como un cultivo, para empezar a mirarla como un sistema agroalimentario para una mejor nutrición. Eso implica que debemos ver la quinua desde diferentes miradas, desde la producción hasta llegar al consumidor, y así trabajar en cada uno de los eslabones de la cadena. Eso implica que nuestros países empiecen a trabajar en programas que vean un sistema integral agroalimentario. En este año vamos a trabajar sobre tres escenarios, uno es trabajar sobre el hecho de que en muchos lugares no se conoce la quinua, reconociéndola por su valor nutricional como un posible erradicador del hambre y la pobreza.

¿No se está teniendo en cuenta una visión integral de su cultivo?

No. Se está avanzando por partes. Pero el Año Internacional de la Quinua está generando un catalizador de conocimientos en torno a la quinua, pero la idea es verlo como un sistema a nivel global. En Bolivia se ve a la quinua como un sistema, pero aún se requiere más fortalecimiento, se necesita trabajar y fortalecer a las pequeñas asociaciones y a la pequeña agricultura, porque la quinua y su mercado hoy sólo se mueven gracias a la pequeña agricultura.

¿Qué herramientas son necesarias incorporar para lograr su fortalecimiento?

Se necesita desde investigación, tecnología, educación, comunicación, estudios de mercado, estudios de nutrición. Son muchas las herramientas necesarias que suponen una gran oportunidad para nuestros países, porque con todas ellas desarrolladas generan más conocimientos para los profesionales. Es una oportunidad para que todo lo trabajado por los pueblos indígenas salga al mundo.

¿Cómo valora el trabajo en la Argentina?

Es bueno, pero Bolivia tiene más avances porque se empezaron las investigaciones por lo menos veinte años atrás. A partir del Año Internacional de la Quinua es que se están generando avances y vemos que en Argentina hay mucho impulso.

¿Cuál es el primer paso para afrontar los desafíos?

La voluntad política. También debe existir compromiso y un buen aprovechamiento de las oportunidades. Hay muchas oportunidades en Argentina y especialmente en Jujuy porque es uno de los lugares en donde se inició el cultivo de la quinua. Hay muchos desafíos, la semilla no es de fácil producción y procesamiento, no es fácil, pero se puede. En Bolivia por ejemplo, existe una gran asociación que es la Asociación Nacional de Productores de Quinua (Anapqui), que tiene aproximadamente diez mil agricultores asociados en todo el país. De eso se trata avanzar, en la conformación de estos organismos podemos ver un trabajo continuo de la comunidad.

¿Más países se interesan en la quinua luego de la mención?

Más allá de comprarse, en más de sesenta países se está produciendo la quinua. Como zona andina tenemos que compartir los saberes para que se conozcan sus valores nutricionales que son fundamentales para combatir el hambre, este uno de los lemas del Año Internacional de la Quinua.

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