Recomendaciones para no contraer el Síndrome Urémico Hemolitico

Si bien el brote de Síndrome urémico hemolítico (SUH) producido en Europa y con epicentro en Alemania no debiera generar el mismo nivel de alerta en la Argentina dados los antecedentes recientes, desde las áreas de salud sí se recomiendan medidas de prevención básicas para evitar infecciones.

Desde la dirección de Bromatología y Saneamiento Ambiental dependiente de la cartera de Desarrollo Humano, su responsable, la ingeniera Cristina Berretta de Monti, expuso que la enfermedad se contrae, en la mayoría de los casos, por el consumo de carne mal cocida portadora de una bacteria, la Escherichia Coli.

Un procedimiento tan sencillo como la correcta cocción de una hamburguesa puede determinar la diferencia entre una persona sana y otra con problemas renales graves. Esto es así porque a los 70 grados centígrados la bacteria que produce la toxina shiga (STEC) se destruye, evitando el contagio del Síndrome Urémico Hemolítico.

El riesgo aparece cuando la carne no está cocida en toda su superficie y en el interior, esto es muy común en las comidas que llevan carne picada. Cuando la cocción se realiza en forma rápida, no homogénea, la bacteria que produce esta enfermedad no se destruye. Si bien la carne vacuna resulta la principal fuente de contagio, el consumo de lácteos y jugos de fruta no pasteurizados o de verduras y agua contaminada (que hayan estado en contacto con las heces de los animales), también puede desencadenar la enfermedad.

Para evitar la vía de contagio de persona a persona ( la que se produce por el contacto con la materia fecal del enfermo), los especialistas insisten en la necesidad de lavarse las manos, con agua y jabón, luego de ir al baño y antes de manipular los alimentos.

Los síntomas que pueden presentarse incluyen diarrea, dolores abdominales, vómitos y otros más severos como diarrea sanguinolenta y deficiencias renales. El período de incubación de la enfermedad es de 3 a 9 días.

Los alimentos que pueden estar contaminados con esta bacteria son las carnes picadas de vaca y aves sin cocción completa (ej.: hamburguesas), salame, arrollados de carne, leche sin pasteurizar, productos lácteos elaborados a partir de leche sin pasteurizar, aguas contaminadas, lechuga, repollo y otros vegetales que se consumen crudos.

Consecuencias y tratamiento

La función normal de los riñones consiste en filtrar los residuos y excretar los líquidos del organismo. La insuficiencia renal aguda es la consecuencia más común del SUH. Produce una pérdida súbita de esa capacidad del órgano urinario para eliminar los residuos, concentrar la orina y conservar los electrolitos.

En el 5 por ciento de los casos, la afectación renal puede resultar crónica o recurrente (eso dependerá del nivel de gravedad que haya adquirido cada paciente) y, en estos casos, es necesario internar y dializar al niño para eliminar los elementos contaminantes de la sangre.

Este síndrome puede derivar, además, en anemia y alteraciones neurológicas: lo que se debe lograr es que los chicos no lleguen a estas instancias y al tratamiento que, en definitiva, será sólo de apoyo, porque el síndrome en sí no tiene una cura específica.

Una vez diagnosticado, el especialista propiciará lo que se denomina "tratamiento de resorte" a fin de contrarrestar los síntomas, en función de la edad, del nivel de gravedad y de la tolerancia a los medicamentos de cada paciente.

La muerte por síndrome urémico hemolítico disminuyó gracias a la precocidad de los diagnósticos y a los nuevos métodos de control de la insuficiencia renal. Hoy, la tasa de letalidad es del 2 por ciento.

Según datos del Comité Nacional de Nefrología, el 70 por ciento de los niños que padecen esta enfermedad se recuperan sin secuelas, sin embargo, es necesario controlarlos regularmente porque, en algunos casos, desarrollan problemas renales o hipertensión como consecuencia tardía del síndrome.

Medidas de prevención

Asegurar la correcta cocción de la carne; la bacteria se destruye a los 70º C. Esto se consigue cuando la carne tiene una cocción homogénea, y tener especial cuidado con la cocción de la carne picada.

También se recomienda utilizar distintos utensilios de cocina para cortar o tomar la carne cruda y la carne una vez cocida, además de evitar el contacto de las carnes crudas con otros alimentos.

Asimismo, se insta a consumir leche, derivados lácteos y jugos de frutas pasteurizados y conservar la cadena de frío, lavar cuidadosamente las verduras y frutas, y asegurar la correcta higiene de las manos (deben lavarse con agua y jabón), antes de preparar los alimentos y luego de ir al baño.

Se sugiere que los menores de 2 años no ingieran comidas rápidas, también la de respetar la prohibición de bañarse en aguas contaminadas, consumir agua potable y ante la duda, hervirla.

Al realizar sus compras es importante tener en cuenta el tiempo que transcurre desde que adquiere sus alimentos hasta que los coloca en la heladera de su casa debe ser el mínimo posible y nunca debe superar las dos horas para no cortar la cadena de frío. Para ello organice sus compras dejando para el final la adquisición de alimentos frescos y congelados.

Asimismo se recomienda que las comidas listas para consumir deban estar almacenadas en forma separada de las carnes crudas y nunca comprar alimentos listos para consumir que se encuentran expuestas junto a carnes crudas.

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