El Intendente admitió que el Relleno Sanitario "ya no es lo que históricamente fue". A ello se le suman multas acumuladas al concesionario en los tres años y medio de concesión. El ingeniero Rolando Ferrari le presentará un informe a Eseverri y luego se tomarán todo junio para resolver. No se descarta una nueva licitación por el servicio.
El jefe comunal lanzó la frase con una carga especial. Es que desde hace tiempo que José Eseverri viene luchando con un servicio que distaría ser el que exhibió la ciudad desde la década del 80, con Malvinas en dos oportunidades y Clear en medio de cada período.
El contrato con Gamsur SEM "se vence a fin de año, pero seis meses antes la Municipalidad tiene la alternativa de continuar la concesión con la misma contratista o llamar nuevamente a licitación", puntualizó el Intendente.
El Intendente había estado viendo el estado del relleno sanitario y se habría venido con una mala impresión debido a que habría visto basura hasta cerca de la balanza y fuera del cuenco.
El paisaje volvía a repetirse. No hacía más de un mes que el Municipio había decidido aplicarle una multa al concesionario por causas similares y el Jefe comunal parecía no estar dispuesto a tolerar una situación similar a la que le había provocado una fuerte indignación hace treinta días.
Más tarde, y en diálogo con este medio, apuntó que "el ingeniero (Rolando) Ferrari ha hecho un informe y lo estaremos estudiando durante todo este mes", aunque anticipó que "antes de los treinta días decidiremos qué hacer. Queremos ver el contrato, la relación con el servicio, lo que opinan los vecinos, la calidad de la prestación. Especialmente veremos lo que está pasando con el relleno sanitario, que para nada es hoy lo que venía siendo, y después tomaremos una decisión", dijo Eseverri.
El Intendente también dijo que se iban a tener en cuenta las multas que se le han aplicado al concesionario y por supuesto todo lo que informe el ingeniero Ferrari, quien, como anticipó José Eseverri, lo presentará en estos días para resolver antes que finalice junio.
Lo que fue y lo que es
Hace poco más de un mes, Ferrari admitía, ante denuncias por el estado del relleno sanitario, que se había intimado a la empresa "en varias oportunidades por ese motivo para que corrija lo que está pasando, pero es evidente que tiene problemas operativos, tema que lo maneja directamente el Intendente con la empresa".
Ante las fotografías que revelaban las irregularidades en el relleno, el ingeniero Ferrari aceptaba que el tratamiento "está mal, bastante mal. Y esto viene desde hace tiempo". Y precisó en aquella oportunidad que los problemas "venían desde hace casi un mes. Nosotros le hemos venido diciendo a la empresa sobre todo esto, yo mismo se lo he dicho, pero está visto que operativamente no anda bien".
Aquellas imágenes mostraban basura desparramada fuera del cuenco de tratamiento y en las calles laterales, sin compactar. Y algo similar, posiblemente agravado, se estaría produciendo actualmente. Ferrari apuntaba el 21 de abril, hace apenas un mes, que "hace más o menos un mes que le vengo diciendo a la empresa de todo esto". Añadió que "está todo hablado con la superioridad (refiriéndose al Departamento Ejecutivo) y yo mismo se lo he transmitido con fotografías de todos lados". Y añadía que el tema lo estaba manejando directamente el intendente Eseverri, de lo que se podría deducir que la situación con el concesionario habría entrado en una etapa de definiciones.
Cuarenta días después, el mandatario comunal le confirmó a EL POPULAR que "estamos estudiando muy seriamente si vamos a seguir o no con esta empresa o si vamos a llamar a licitación. En el transcurso de este mes lo vamos a decidir", y si bien no quiso emplear juicios de valor sobre el servicio, señaló que "principalmente el relleno no tiene nada que ver con lo que históricamente fue".
Ayer habrían estado en Olavarría algunos integrantes de la empresa, quienes inmediatamente se reunieron con José Eseverri. Luego habrían realizado una visita ocular al relleno sanitario lo que les permitió a todos ver la situación en la que se encuentra, y que disparó luego una comparación negativa del Intendente respecto de lo que fue en otros tiempos, cuando el sistema de deposición y tratamiento fue un orgullo para Olavarría que le permitía exhibir políticas ambientales muy progresistas.
Sin embargo, con lo que se habría encontrado ahora Eseverri fue otra cosa, muy distante de aquel referente. Las fotografías muestran residuos fuera de la cava. los que al no compactarlos con tierra pasan a tener una débil consistencia que algunos lo analogan con una especie de ciénaga. Hay basura en las calles internas, fuera del cuenco, acercándose a la balanza de ingreso. Eseverri aludió a "los inconvenientes que estaría pasando la empresa", pero tampoco se mostró muy convencido de ese argumento, ya que más bien parece muy resuelto a resolver rápidamente la situación y por ello se tomará todo este mes para decidirlo. "Pero no dejaremos pasar más de este mes", subrayó.
Entrada conflictiva
Gamsur comenzó a trabajar a principios de 2006, después de un conflicto de poderes que por diferentes e inconciliables posiciones entre el Ejecutivo y Concejo Deliberante, algo frecuente en Olavarría cada vez que se licita el tratamiento de los residuos. En noviembre de 2005 se firmó la adjudicación a Gamsur cuando Transportes Malvinas (el concesionario saliente) sostenía que todo se parecía a una adjudicación directa disfrazada de licitación. En aquella oportunidad, Malvinas alegó que la firma riocuartense no contaba con la infraestructura necesaria, exigida por los pliegos.
Luego de la apertura de sobres "se formó una comisión evaluadora y se determinó cuál era la empresa más conveniente", había indicado la secretaria de Infraestructura, Margarita Arregui, que resultó ser Gamsur SEM, de Río Cuarto, con un presupuesto de 24.470.000. La adjudicación era por cinco años, con opción a dos años más: hasta el 2011 ó el 2013.
Posteriormente, hubo otro conflicto referido al tratamiento de lixiviados. En el pliego se establece que "es responsabilidad del contratista" su tratamiento. "El contratista deberá construir la planta depuradora de lixiviados -establece el pliego- utilizando el cuenco existente, completando y adecuando la obra a los planos adjuntos en este pliego y aprobados por la Dirección de Desagües Industriales de OSBA". La empresa empleó uno alternativo y, ante la objeción, el ingeniero Ferrari, responsable del contralor de Obras Sanitarias, explicaba que en vez de colocar "aireación con medios mecánicos, van a poner plantas acuáticas que absorben el tóxico, engorda el tallo y le quita el contaminante. Después, si baja de 50 partes por millón (ppm, una medida para medir el grado de contaminación), ahí se podría volcar al arroyo. Es un sistema similar al que se hizo en Pehuajó".


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