El Tribunal Oral Nº 1 de Azul condenó a Pablo Luis Barbato a la pena de reclusión perpetua como autor de la muerte de Graciela Tirador, haciendo lugar tanto al pedido de la Fiscalía como del abogado de la familia de la víctima.
Tanto el fiscal Martín Pizzolo como la doctora Elda Donatelli, que en la figura de particular damnificada representa los intereses de los familia de la víctima, habían pedido la pena de reclusión perpetua habiendo entendido que todo se trató de un "homicidio doblemente agravado por la relación de convivencia y ensañamiento", señalando a Pablo Luis Barbato, único imputado por el hecho, como autor penalmente responsable de ese delito.
Ambos en sus respectivos alegatos dieron cuenta de la violencia y sometimiento al que fue sometida la víctima, primordialmente luego de haber finalizado la relación con el acusado varios meses antes de que se registrara el aberrante ataque en la propiedad de Tirador, en el barrio Roca Merlo. La mujer fue golpeada, al menos con un bate de béisbol y un caño galvanizado, quedó gravemente herida y falleció minutos más tarde en el baño del domicilio.
El cerco se cerró rápidamente sobre la figura de su ex pareja, quien la había estado asediando y extorsionando de diversas formas desde la ruptura. Ya en la relación había mostrado conductas que encendieron la señal de alarma en los familiares de la mujer, quien batallaron por varios meses para poder convencerla de terminar con esa relación, sin siquiera sospechar que eso haría acrecentar aún más la violencia. Nuevamente, tal como sucedió con Tamara Bravo, las instituciones tanto de seguridad como de asistencia no dieron la respuesta correcta y la mujer jamás pudo salir de esa situación a la que decidió enfrentar sola hasta la inacción de diversos estamentos.
Lamentablemente el 13 de enero del año pasado fue atacada en horas de la madrugada y su cuerpo descubierto a media mañana por un vecino, que ingresó a la casa a solicitud los familiares que no se animaron a ingresar luego de ver la sangre y el desorden en el comedor. Barbato sería interceptado horas más tarde en su domicilio, donde se efectuó un allanamiento y no sólo se secuestraron diversos elementos, sino que además se dio el hallazgo de una muestra de sangre cuyo patrón genético no descartó a Tirador como la portadora de su grupo sanguíneo.
El defensor del único acusado planteó severas dudas acerca del origen de esa mancha de sangre que fue levantada de una silla plástica, además de otra serie de críticas tanto a la investigación como al accionar policial, sembrando numerosas interrogantes y pidieron que su cliente sea favorecido con el beneficio de la duda ante esta situación. Asimismo, en ese tendal de cuestionamientos también puso en tela de juicio la carátula con la que fueron encuadradas las actuaciones, por lo que había pedido de forma subsidiaria que en caso de condenado Barbato, que lo sea por el delito de "homicidio simple".
Finalmente poco después de las 14 el tribunal condenó a Pablo Luis Barbato a la pena de reclusión perpetua.
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