Como estaba previsto, desde temprano Plaza Moreno comenzó a poblarse de gente que llevaba carteles, armaba mesas con volantes y afiches alusivos al aniversario, acompañaba a su espacio político o social, sacaba fotos, o portaba el retrato de alguna víctima de aquella jornada que cambió para siempre a la ciudad de La Plata.
Ayer se cumplían dos años de la inundación, pero los 24 meses anteriores, o sea, la prehistoria de este segundo aniversario, quizá expliquen lo que se pudo ver desde la tarde hasta entrada la noche. El debate persiste con mucho vigor hacia el interior y entre las organizaciones que conforman ese complejo universo que los platenses llamamos (haciendo gala de un reduccionismo parecido a la fiaca intelectual): “Inundados”.
Quienes mencionan el tema a veces hacen alusión a quienes fueron víctimas de la tragedia, y a sus espacios organizados (asambleas básicamente) como si se tratara de un sector uniforme, o por lo menos orientado en la misma dirección.
Nada de eso se vio ayer, obviamente, porque en los meses posteriores a la tragedia (estamos en Argentina estimados lectores) aparecieron de a poco las divisiones.
No obstante este jueves el clima social en Plaza Moreno daba cuenta más de la voluntad de mantener vivas las demandas y críticas históricas de las asambleas, que de poner en debate sus diferencias.
Podía verse claramente que los gobiernos local, provincial y nacional eran el blanco preferido de todo el arco convocado por la protesta, y con eso alcanzó.
La famosa grieta que mencionan con fruición ciertos medios en los últimos tiempos allí no existía. Había grupos contrapuestos, pero divididos por otras contradicciones que la de oficialismo – oposición. A todos los unifica una cerrada, dura, innegociable y desinhibida furia contra todos los niveles del Estado y sus caras principales.
Divididos
“¿Dónde está la asamblea de Tolosa?”, preguntó el cronista de INFOBLANCOSOBRENEGRO mientras recorría la plaza. “Lo que pasa es que la Asamblea de Tolosa, en realidad, bueno, yo soy de la asamblea bla bla, que estamos en otro grupo, la verdad es que no sé por dónde andan”, explicó una mujer.
Buscábamos para dialogar a “Vecinos Autoconvocados de Tolosa”, un grupo importante y numeroso de víctimas que emprendió desde hace más de un año (junto a otros núcleos) un camino diferente del espacio más dinámico y conocido, que tiene como referencias a la Asociación de Familiares y Víctimas de la Inundación (AFAVI) y la Asamblea de Asambleas Barriales.
Los de Tolosa estuvieron por la tarde sobre la Catedral, y recién al anochecer se acercaron a calle 12, cuando desplegaron una inmensa bandera argentina que sostenida desde sus bordes se extendía sobre la puerta del Palacio Municipal.
Son más “moderados” que los de AFAVI (y perdónesenos la simplificación, por favor). Las diferencias entre los grupos son más complejas, merecen nota aparte, y su análisis aportaría poco esta crónica.
Además de estos dos agrupamientos ayer se distinguió en el escenario general un tercer espacio, con vecinos de la Asamblea de Barrio Norte y la de Parque Castelli.
“Fijate que fulano es de tal partido político, que tiene como referente nacional a Vilma Ripoll, que está con ellos en primera fila, ¿me entendés?” intentaba explicar al redactor un “conocedor” de esos detalles.
Y sí, el cronista entiende: la política partidaria, si atraviesa (relativamente) toda la vida social argentina, ¿por qué los grupos de vecinos organizados por barrio iban a ser la excepción? La historia de las asambleas populares post 2001 se repite. Los reclamos de todas las asambleas se parecen y las reivindicaciones también, y pese a la magnitud de la tragedia parece difícil que con eso alcance.
Los partidos
Pocos vecinos entendían bien quién era quién en la plaza, donde predominaba el andar lento, la charla con mate, y los carteles con rostros y nombres de muchos que perdieron la vida aquel 2 de abril.
Hasta que cerca de las 18, cuando ya había un sinfín de banderas de todos los partidos de izquierda entremezcladas entre sí, aunque prolijamente separadas por sector, apareció una llamativa y numerosa columna de la UCR.
“¿Es la UCR orgánica la que moviliza esta tarde?” tuvo que consultar el cronista. Es que, se sabe, la grieta anda dando vueltas también por ahí. “Sí”, respondió secamente un conocido dirigente que por estas horas trina contra el acuerdo con el PRO. Pero ayer el partido Radical ni se partió ni se dobló. Al contrario, se hizo notar bastante.
Primero cuando estacionaron micros casi sobre la plaza (5 ó 6 según los ojos que contaran), y después merced a la entrada ordenada y al clima futbolero que aportaron durante unos minutos.
Cantaban al ritmo de la vieja canción de Creedence que dio origen a aquella de “Brasil decime qué se siente…” (que sonó tanto durante el Mundial) : _”Bruera, escuchá a la gente/ al pueblo que vino a reclamar/ queremos Justicia por los muertos/ no queremos más impunidad. Vos estabas en Brasil/ y mi barrio se inundó/ fue por culpa de la puta corrupción”, gritaban embanderados como en los años 80. O casi.
Desde la esquina de 12 y 53 los veía llegar el grueso de la dirigencia del Frente Amplio Progresista, junto a una decena de militantes. También escuchaba atento el centenar de militantes de la izquierda del FIT (PO + PTS), que llevaron un buen número de activistas portando flameadoras rojas que se distinguían bien claras con el cielo celeste detrás.
Desde temprano se notaba también un grupo grande del Frente Renovador, donde José Arteaga sobresalía por el requerimiento de algunos periodistas, que dispersos entre la gente, disparaban con poderosas cámaras fotográficas. Muchos medios que fueron a cubrir la jornada no son de esta región, una muestra del alcance y el impacto que tuvo en todo el país nuestra tragedia. Aunque esté menos presente que el año pasado en las pantallas de la TV y en las tapas de los diarios nacionales.
Sobre calle 12, de espaldas a la esquina de 50, había una bandera del MST junto a un panel de los que se había previsto que funcionara, y en el que se destacaba el juez Luis Federico Arias. Abajo miraba de cerca Vilma. Y entremezcladas estaban las pancartas de las víctimas de Barrio Norte que mencionábamos párrafos atrás.
A pocos metros miraban Adolfo “Fito” Aguirre y Hugo “Cachorro” Godoy con un grupo de militantes de su espacio, Unidad Popular.
A diferencia del año pasado, no hubo dirigentes del Frente para la Victoria.
La noche
Cuando llegaba el momento central de la jornada, el inmenso escenario levantado por la gente de AFAVI fue tomando color. Luego de un video y de que un grupo de pibes y pibas de “Calle 46” hiciera una coreografía alusiva, se dio lectura al documento.
“Soy Germán, familiar de una víctima de la inundación”, dijo el encargado de dar el comienzo del cierre. El contenido del discurso fue, en esencia, igual a los de todos los actos. “Cristina, Scioli y Bruera son responsables”, dijo en un pasaje que sirve a modo de síntesis. También se escucharon reclamos por las obras que hacen falta para evitar futuras inundaciones y se repitió una vez más que la lucha de las víctimas nunca va a cesar.
Cinco minutos antes, un miembro de otra asamblea decía al cronista con cara de resignación: “No sé cuánto ni cómo va a seguir esto. Cada vez somos menos, fíjate. Y por suerte pudimos confluir en “cierres” a la misma hora, era demasiado no acordar por lo menos eso”.
Pero los “cierres”, al final, fueron separados. Mientras AFAVI hacía el suyo, los vecinos de Tolosa comenzaron a marchar a Gobernación. A pocos metros esperaban vecinos y pequeños grupos que no participaban del acto de AFAVI, hasta que en conjunto, luego de la lectura completa del documento, se trasladaron hacia la Casa de Gobierno. Cuando llegaron terminaba, sobre calle 6, la lectura del otro documento, el de los vecinos de Tolosa. Las críticas, el tono y los destinatarios eran los mismos, como ya se dijo.
Pero los actores sociales y políticos no. Con AFAVI y la Asamblea de Asambleas Barriales marchó gran parte de la Multisectorial La Plata Berisso y Ensenada, que agrupa a partidos, organizaciones y gremios de izquierda. Llegaron a calle 6 con una columna importante, cantaron el himno y de a poco cada grupo fue alejándose a modo de cierre, y la puerta de Gobernación quedó vacía. Fin.
Impresiones
No se puede evitar a la hora del análisis dejar de mencionar la carga emotiva que tuvo toda la jornada, como el año pasado cuando se cumplió el primer aniversario. Los rostros de los familiares se distinguían del resto, tenían un semblante que podía notarse claramente distinto.
Junto al escenario de AFAVI, un grupo de ellos observaba el cierre que verbalizaba a duras penas el familiar que tomó la posta primero y leyó su parte de a pedazos, con la voz quebrada, describiendo, o intentando poner en palabras el texto que habían acordado difundir.
Pero también es imposible soslayar que el escenario general de toda la conmemoración ocupaba sólo una porción de Plaza Moreno, y hubo menos vecinos que se acercaron en este aniversario sin pertenecer a algún espacio organizado. No es éste un juicio de valor, sólo una descripción de lo que podía verse.
Por último, dos cosas. Se puede estar o no de acuerdo con la metodología del reclamo y hasta con su contenido. Al fin y al cabo todo es discutible. Pero los argentinos aprendimos hace rato, unas veces a ciegas y otras con algunas luces, que el futuro es una construcción colectiva (o debe serlo), y que es la memoria la que nos guía para seguir empujando en dirección de una sociedad mejor.
También, como todo suceso de gran trascendencia, el proceso que sobreviene luego va cambiando, como el contexto social que le dio origen. En la Ciudad hace falta más y mejor infraestructura para que no se repita la tragedia de aquel 2 de abril de 2013. Cuánto es lo que falta, cuánto lo que se hizo, y todo lo que rodea a este debate se potencia durante este año electoral, y llevará (lógicamente y para siempre) la carga subjetiva de cada una de las partes. Sobran razones y dolores para escribir cada relato de aquella jornada imborrable. Cuando el dolor extremo atraviesa un hecho social la humildad en el análisis y para emitir juicios de valor vale siempre un poco más.
“No van a poder caminar por la calle sin que los familiares les hagamos recordar todo el tiempo las vidas que nos quitaron”, dijo al cronista de INFOBLANCOSOBRENEGRO hace unos meses una conocida militante de una de las asambleas, que perdió a uno de sus seres queridos mientras el cielo caía sobre La Plata y todo era una locura.
En este portal nos eximimos de hacer cálculos y pronósticos. Humildemente nos escudamos en la razón, sabemos que todavía en la vida cotidiana de los platenses persisten con dolor los recuerdos de aquel día, el más triste de todos, sin lugar a dudas. Nosotros también lo llevamos a cuestas. De Ud. también depende, estimado lector, que la política, ese contradictorio y complejo espacio de nuestra vida comunitaria, sea la que resuelva para siempre las tareas que hacen falta.


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