El sector industrial metalmecánico de la provincia planteó al gobernador Jorge Capitanich su malestar ante la falta de cumplimiento al compromiso del Compre Chaqueño por parte de los organismos del Estado.
La crítica se inclina especialmente hacia las adquisiciones que se realizaron, tanto para los consorcios camineros como los de servicios rurales, maquinarias que no fueron compradas a las industrias instaladas en distintas ciudades del Chaco.
En este caso, Dante Frank, como integrante del sector metalmecánica, señaló que “la orden del gobernador es que se compre a los chaqueños, pero los funcionarios de segunda línea no cumplen”.
Ante la realidad planteada por el rubro, la comisión de la industria metalmecánica del interior de la provincia del Chaco, nucleada en la Cámara de Comercio, Industria, Producción y servicios de Presidencia Roque Sáenz Peña, conformada por empresas de Presidencia de la Plaza, San Bernardo, Villa Ángela, Gral. Pinedo, Las Breñas, Charata, Corzuela y Sáenz Peña, mediante nota planteó el tema al gobernador. La misiva comunicaba al primer mandatario provincial acerca de “la preocupación por la no aplicación del Compre Chaqueño de parte del Estado de la provincia del Chaco”.
“En reiteradas oportunidades a través de la Fechaco, UICH y Cámara de Comercio de Sáenz Peña se viene reclamando la aplicación de la norma, sin que esto se haya resuelto al día de la fecha”, agregaron.
Un sector en aumento
La industria metalúrgica comenzó a registrar una lenta recuperación en los últimos dos años como consecuencia del crecimiento de la actividad agrícola, sobre todo la ampliación de la frontera agropecuaria, que demandó maquinarias pesadas.
Un dato interesante es que hace tres años, en el área de Sáenz Peña, sólo había registradas cinco industrias. Hoy, según la AFIP, hay más de veinte inscriptas y más de 100 figuran como contribuyentes monotribustistas.
De todos modos la plena reactivación no se ha dado y todo está sujeto a la rentabilidad que tengan los productos agrícolas, como la soja y el girasol.
La industria metalúrgica en el centro chaqueño emprendió --desde mediados de la década del noventa hasta mediados de 2002-- una fuerte caída en su actividad, como una consecuencia del efecto multiplicador que significaron los fuertes embates que sufrió la cadena agroindustrial del algodón. Pero sobre finales de 2002 y principios de 2003, con el denominado “auge de la soja”, la industria comenzó a tener una leve reactivación con la fabricación de tanques, reparación de maquinarias agrícolas, y una enorme cantidad de tinglados.
Pero el compromiso con el sector es la instalación de éstas en el gran predio que tiene la ciudad, el complejo industrial, que percibe este año una ventana de crecimiento si se dan las tan esperadas obras.

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