Vecinos y comerciantes pidieron a los concejales que se hagan dos canales.
Comerciantes e integrantes de la comisión vecinal del área Centro Sur quieren dos obras nuevas para evitar las inundaciones porque entienden que los desagües pluviales existentes, además de no prestársele mantenimiento, están “obsoletos”. Así expresaron su viejo reclamo ante los concejales que integran la Comisión de Obras Públicas del Deliberante.
“Están obsoletos por la falta de mantenimiento en todos los pluviales en su interior –caños de 60 centímetros de diámetro que empiezan en la Avenida Olascoaga y terminan en Saturnino Torres con 1,20 metros–, que están funcionando al 50%, el resto es todo barro en su interior”, explicó Alberto Venditti, vicepresidente de la subcomisión de Vecinos Damnificados.
Lo que los vecinos propusieron ante los ediles –que dejaron a consideración de la UNCo y del Colegio de Ingenieros y Agrimensores– es que se hagan dos obras: un canal derivador de agua por calle Chubut hasta la costa del río Limay (en inmediaciones de la residencia de Gobierno), y otro a la altura de la calle Misiones hacia el arroyo Durán. “Esas dos obras van a aliviar la situación. No nos olvidemos de que esto no se llama el Bajo porque quiere y más cuando se hizo la obra de la Ruta 22 y ahí quedamos encajonados”, dijo Venditti.
El presidente de la comisión vecinal, Ítalo Nieddu, lamentó que sus reclamos no hayan sido canalizados por el Municipio a pesar de que entiende que las obras necesitan no solo el concurso de la comuna sino también de la Provincia y de la Nación.
Indicó que como barrio fueron descuidados o desatendidos a pesar de que son los mayores contribuyentes comerciales, de retributivos, de DGI, IVA e impuesto inmobiliario.
Los vecinalistas coincidieron en que tiene más alcantarillas el ferrocarril que se hizo en 1904 que la Ruta 22. “El agua busca su cauce natural: la costa del Limay, que es la parte más baja y no puede pasar. Eso nos trae aparejado zozobra, angustia porque cuando caen cuatro gotas vemos que el agua empieza a subir. El agua de Alto se nos mete en nuestro barrio y no puede pasar porque la ruta hace una contención”, aseguró Venditti.
“Nuestras propiedades hoy se han desvalorizado, se han depreciado por la situación que estamos viviendo. No es que se depreció el barrio, sino que caen cuatro gotas y se inunda. A la hora de alquilar lo piensan, se quieren ir”, añadió.
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